Juan Pablo Duch

La Suprema Corte de Rusia declinó este lunes el recurso de apelación del partido Yabloko y, de ese modo, mantuvo la decisión de primera instancia de anular su inscripción como opción electoral en las legislativas del próximo mes de septiembre.

Yabloko era la única organización, de las once que aspiran a disputarse los votos en las urnas, que proponía detener la “operación especial militar” en Ucrania para evitar más muertes de ambos lados y comenzar de inmediato negociaciones para lograr un arreglo político.

El juez Vladimir Zaytsev en calidad de presidente, acompañado de sus colegas Igor Zinchenko y Denis Tiutin, rechazó todas las alegaciones de los abogados de Yabloko, que quedó excluido por “infringir derechos de autor” al utilizar en su campaña, por poner un ejemplo, frases de canciones de la época soviética como “¡Que siempre brille el sol!”, a pesar de que el heredero del escritor Liev Oshanin, su nieto Gleb, cedió al partido los respectivos derechos.

También le imputan haber recibido “financiamiento extranjero”. Yabloko argumentó que se trata de 16 mil 900 rublos (3 mil 400 pesos al tipo de cambio de este lunes), de donaciones de ciudadanos rusos que, según la fiscalía, “en su momento (antes de que entraran en vigor las sanciones contra bancos rusos) se hicieron transferencias desde sus cuentas bancarias en otros países”.

Los abogados de Yabloko dijeron que, si se aplicara el mismo criterio, la Corte tendría que anular la inscripción de todos los restantes partidos, ya que, en conjunto, de acuerdo con los respectivos reportes anuales entre 2021 y 2025, recibieron mil 153 millones de rublos (casi 233 millones de pesos) y, de estos, Rusia Unida tuvo donaciones de 812 millones de rublos (164 millones de pesos) desde empresas rusas con cuentas bancarias en 22 países considerados “hostiles” (principalmente miembros de la alianza noratlántica).

Yabloko negó “haber pagado propaganda política en redes sociales proscritas” en Rusia como son FacebookInstagram o TikTok, pero la Corte no aceptó considerar las cartas de famosos blogueros donde explican que exhortaron a votar por Yabloko por iniciativa propia y sin recibir un kopek (centavo) por ello.

En suma, pasó lo que previeron algunos analistas en el sentido de que la Oficina de la Presidencia rusa, desde donde se mueven los hilos de la política interna rusa, primero quiso mostrar que la sociedad está volcada con la “operación especial militar” al permitir el registro de Yabloko, cuyo ranking rondaba 1 por ciento, y después dio marcha atrás al ver, mediante sus encuestas privadas, y los apoyos en redes que podría sacar entre 18 y 20 por ciento de llegar a las urnas.

El Kremlin, en opinión de politólogos independientes, no permitió que en la Cámara baja del Parlamento se escuchen voces discordantes que promuevan poner fin al derramamiento de sangre, aunque Kiev no acepte la capitulación incondicional que le quiere imponer Moscú.

“Dejar en vigor la decisión de la Corte en primera instancia tendrá efectos catastróficos para todo el sistema legal de Rusia. Significará el desmantelamiento definitivo y oficial del instituto de las elecciones como tal. (…) Millones de personas van a ser privadas de poder expresar su opinión de modo pacífico, legal, constitucional. Y todo esto conduce hacia la destrucción del Estado ruso”, subrayó Nikolai Rybakov, presidente de Yabloko, durante su intervención en la sesión de la Corte.

Severa condena

Yabloko recibió este mismo lunes otro duro golpe: una corte de la ciudad de Pskov condenó a Liev Shlosberg, el vicepresidente de este partido, a 11 años y un mes de cárcel por “desacreditar el ejército” y “difundir mentiras” sobre lo que está pasando en Ucrania.

La fiscalía sostiene que Shlosberg “desacreditó al ejército” por publicar en la red social Ondoklassniki la grabación de su debate con el historiador Yuri Pivovarov, en la cual él defendió la necesidad de declarar un alto el fuego en Ucrania.

“Se me acusa de difundir las tesis de mi oponente, es decir, de propagar lo que él dijo y que, además, yo estaba en contra”, se quejó el político al hacer uso de la palabra en su juicio.

Tampoco estuvo de acuerdo con la imputación de “difundir mentiras” por hacer en su canal de Telegram, el 25 de febrero de 2022, un repost de una publicación de la emisora Ejo Moskvy que, a su vez, reprodujo la portada del periódico británico Daily Mirror, que traía, juntas, la foto de una mujer ensangrentada y otra del presidente Vladimir Putin.

Shlosberg argumentó que su repost fue anterior a la entrada en vigor de la ley contra la difusión de mentiras (el 4 de marzo de 2022), pero la Corte dio la razón a la fiscalía y emitió la condena más severa hasta ahora por este tipo de infracciones.

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