La Redacción

El futbol suele tener sorpresas. En menos de 10 minutos, Cruz Azul pasó de ser el rey de la noche a un precipicio que olía a derrota. Desperdició una ventaja de dos goles ante el Atlas, en la ida de los cuartos de final, bajo una presión que no sólo era ruido, sino el peso de viejos fantasmas. Cuando la presión apuntaba al derrumbe, el nigeriano Christian Ebere rescató a La Máquina del vacío y sentenció con un doblete la victoria por 3-2 en el Estadio Jalisco.

Ebere persistió y jugó con una ferocidad silenciosa. Fue el motor del primer gol, obra del argentino Rodolfo Rotondi, con un desborde que terminó en el remate acrobático de su compañero (45+3). Luego, el desorden de los Zorros se volvió una invitación para su velocidad. Tras un pase retrasado de Omar Campos, el africano puso el 2-0 que parecía sentenciar la historia (55). Sin embargo, como Cruz Azul es un experto en el suplicio, los locales desperatron en un solo parpadeo.

Primero, un cabezazo de Arturo González recortó distancias en los cartones (69) y, posteriormente, un penal convertido por el capitán Aldo Rocha decantó el empate (81). Fue entonces que el fantasma de viejas derrotas y finales insólitos volvió a sentarse del lado de La Máquina. Ya en la recta final, una sujeción sobre Willer Ditta, señalada por el árbitro Yonatan Peinado como penal con ayuda del VAR, abrió la última oportunidad del partido. Ebere volvió a quedar frente a la pelota. Desde los once pasos, el nigeriano no tuvo dudas: convirtió el 3-2 con un impacto secto y el balón en la red.

La Máquina, que olfateó por un momento la remontada del Atlas, regresó a casa con la ventaja en el global, impulsada por la primera noche del atacante africano como titular desde su llegada al futbol mexicano. Para firmar su boleto a las semifinales de la Liga Mx, al cuadro dirigido por Joel Huiqui le basta incluso un empate el próximo sábado en el Estadio Azteca. Los Zorros están obligados a derrotar por dos anotaciones a los celestes.

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