Luis Ricardo Guerrero Romero
Esa comezón suave que provocan los tragos del Metaxa 12 (excelente producción de Chipre), me permitió sentir el alma indemne –dirá la pléyade–, freedom –mientras contemplo su fotografía–. Ella seguramente me quiso mucho más de lo que yo a ella, su cabello me lo gritaba a caricias sobre la almohada, mientras su mirada súbita blanca forjaba equilibrio y armonía que concluía con un eterno suspiro; por la noches muchos y con suerte varios al amanecer. Ángela Demonáx llevaba tatuado en su muslo izquierdo un mapa listo para ser interpretado por el test Rorschach, pero yo nunca le diría eso sobre su bandera, que de cuna lleva laureles. Sin embargo, a pesar de los muchos placeres compartidos entre Demonáx y yo, una mañana decidió no comer alimento alguno, ni probar en absoluto cualquier bebida. Dijo con voz solemne y firme, que comenzaría a educarse en la inedia. Quedé más que turbado al escuchar su peligrosa postura, eso del respiracionismo era inaudito, inusitado y extravagante. Aquello fue la candela, lloré al escuchar su decisión y regresé a Cuba, a buscar algo menos peligroso que la inedia en el corazón de una mujer. El peligro es algo que está en boca de todos, un accidente es entendible, pero el respiracionismo es una elección espiritualmente peligrosa.
Cuando hablamos de peligro se alerta hasta el último poro, el peligro es una aparición que carece de explicación en cuanto acontece su manifestación rápida, no en vano cuando alguien está en una situación extrema como en el caso místico de la bella Demonáx, usamos la expresión: correr peligro. El peligro siempre es malo, indeseado e inesperado, éste es un hecho. La palabra peligro proviene del latín periculum, sufrir un riesgo o bien pruebas de inseguridad donde la vida cuelga de un hilo. Esta palabra a causa de un fenómeno lingüístico denominado metátesis, se trasladó de periculum a periclum, (entrando en juego el fenómeno de la yod) después perilgum> peligro. La raíz peril, incluso parece funcionar hasta nuestros días en la lengua inglesa, un sinónimo de danger es peril. Esta misma raíz que nos habla de un riesgo, asimismo nos dice sobre una prueba –como hemos mencionado, tal es el caso en palabras que conservan la raíz como: perito (quien realiza pruebas), experimento (ensayos de pruebas). Pero, ¿si la idea de pruebas no es netamente un concepto de riesgo, de dónde nos llega el temor en la idea de peligro? Una posible interpretación es obviamente a partir de la lengua helénica, la cual –en contexto aquel tiempo antiquísimo–, veía como mayor suplicio el ser calcinado en las guerras, o sencillamente quedarse sin luz, sin fuego, a ese suceso se le llamaba: κινδυνος (cindinos), estar arriesgando la vida. La ubicación de esta palabra griega es de obviarse en el latín cinis: cenizas de muertos, o bien restos quemados; candela. De allí entendemos que el peligro es muerte, porque la muerte reduce al hombre a las cenizas. Ángela Demonáx, bajo el ritual místico del respiracionismo sería reducida a cenizas, a no ser que ésta fuese una elegida del Creador.
Ya en otras temáticas, hay quienes gustan del peligro, pero éste visto como un placer concupiscible o amoroso, expresiones como: este viernes bajaré al peligro, toca el peligroso, voy a quemar peligro, peligro enamorarme de ti es peligro, y un largo etcétera; son acaso algunas de ellas. Lo cierto es que el peligro acompaña a zonas de alto voltaje, áreas restringidas, incendios, productos químicos; e indudablemente una mujer enojada es un gran peligro real y potencialmente comprobado.




