Ap
Los abogados defensores de un ex oficial del ejército ucranio acusado de dañar los gasoductos Nord Stream en explosiones submarinas ocurridas hace cuatro años pidieron desestimar los cargos en el primer día de su juicio.
El juicio, que comenzó este miércoles en Hamburgo, gira en torno a explosiones submarinas que dañaron los gasoductos Nord Stream que conectan Rusia y Alemania, en lo que se considera uno de los mayores actos de sabotaje en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Serhii Kuznietsov, de 50 años, enfrenta cargos por provocar una explosión, dañar bienes, interrumpir un servicio público y ser “cómplice de crímenes de guerra” por atacar infraestructura civil.
Sus abogados, al presentar la solicitud de desestimación, argumentaron que Kuznietsov aún era un soldado en servicio activo y, como tal, estaba obligado por la ley ucrania a no hablar por razones de secreto vinculadas a la seguridad nacional.
Cuando comenzó el proceso en el Tribunal Superior Regional Hanseático, Kuznietsov, vestido con un traje gris y corbata oscura, mantuvo una expresión serena mientras se sentaba entre dos abogados con togas negras. Desde el banquillo, miró hacia una zona de visitantes abarrotada e intercambió sonrisas con dos personas.
No habló durante el proceso de este miércoles, que duró unas dos horas, y escuchó una traducción simultánea del alemán al ucraniano a través de auriculares blancos.
Después de que se leyeron los cargos, un juez preguntó si Kuznietsov quería hacer algún comentario, y sus abogados defensores dijeron que no. Luego solicitaron que se desestimaran todos los cargos.
El equipo legal de Kuznietsov dijo que las acusaciones de crímenes de guerra estarían mejor dirigidas contra las fuerzas rusas que actúan por órdenes del presidente, Vladimir Putin, durante la guerra, que ya ha durado cuatro años y medio, citando ejemplos como las atrocidades en la localidad ucrania de Bucha y el secuestro de niños ucranios.
El equipo de defensa también cuestionó la acusación de que el ataque fuera un sabotaje de infraestructura civil, y el abogado defensor, Nicola Canestrini, afirmó que los gasoductos “eran un arma en manos de los rusos”.
Pero el núcleo de su petición de desestimación fue que Kuznietsov debía guardar silencio como oficial ucranio.
“No se le permite hablar. Sus dos superiores inmediatos le dijeron que no tiene autorización para hacer ninguna declaración, ni siquiera a sus abogados”, dijo al tribunal el abogado defensor, Jes Meyer-Lohkamp, y añadió que, según la ley alemana: “cualquiera que no pueda hablar no puede ser condenado”.
Meyer-Lohkamp también denunció las condiciones de detención de su cliente, comparándolas con el confinamiento solitario: “es valiente, pero está encerrado 23 horas al día y sufre por ello. No tiene oportunidad de participar en la vida social”.
El juicio del sospechoso, quien se cree era el presunto cabecilla del ataque, se celebra bajo estrictas medidas de seguridad.
Aunque observadores internacionales culparon inicialmente a Moscú, los investigadores han examinado cada vez más las versiones de que agencias de seguridad estatal ucranianas podrían haber estado implicadas, pese a que Ucrania considera a Alemania uno de sus aliados más cercanos.
Más de 100 representantes de medios de comunicación de todo el mundo, incluidos Reino Unido, China, Francia, Ucrania y Rusia, han sido acreditados para cubrir el caso, según el tribunal.
Manifestantes a favor de Ucrania se congregaron fuera del juzgado mientras los asistentes entraban al edificio, levantando pancartas y carteles con mensajes como “Rusia es una terrorista” escrito en rojo.
Ivan Kuritsyn, de Citizens’ Initiative Vilni De Ua, una organización sin fines de lucro formada por ucranios desplazados por la guerra, dijo que los manifestantes estaban allí “para mostrar nuestra solidaridad con Serhii Kuznietsov y apoyarlo”.
“Quiero enfatizar aquí que de ninguna manera cuestionamos la decisión del tribunal, porque sólo el tribunal puede decidir si Serhii es culpable o no, pero debemos apoyarlo de todos modos”, añadió Kuritsyn.
Según la acusación, Kuznietsov presuntamente participó en provocar las explosiones del 26 de septiembre de 2022 que dañaron los gasoductos construidos para transportar gas natural ruso a Alemania bajo el mar Báltico.
En ese momento, los países europeos maniobraban para reducir su dependencia de las fuentes de energía rusas, tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte del Kremlin en febrero de 2022.
La fiscalía sostiene que el objetivo del plan era interrumpir de forma permanente las entregas de gas e impedir que Rusia utilizara los ingresos para financiar sus operaciones militares.
El acusado y otras personas presuntamente utilizaron un yate que zarpó del puerto alemán de Rostock. Había sido alquilado a una empresa alemana con documentos de identidad falsificados y con ayuda de intermediarios.
Los abogados de Kuznietsov argumentaron que sus huellas dactilares no estaban en el yate y que ningún testigo lo vio en él.
Las explosiones rompieron el gasoducto Nord Stream 1, que era la principal ruta de suministro de gas natural de Rusia a Alemania hasta que Moscú cortó los suministros en agosto de 2022. También dañaron el Nord Stream 2, que nunca entró en servicio porque Alemania suspendió su proceso de certificación poco antes de la invasión rusa de Ucrania.
El sospechoso presuntamente organizó y llevó a cabo la detonación de al menos cuatro bombas de entre 14 y 27 kilogramos a una profundidad de 70 a 80 metros cerca de la isla danesa de Bornholm.
Kuznietsov fue detenido el año pasado en una aldea italiana, donde agentes allanaron un bungaló en el que se alojaba con su familia. La policía indicó que se entregó sin resistencia. Fue nombrado públicamente en los procedimientos de extradición en Italia que condujeron a su traslado a Alemania en noviembre.
Un segundo sospechoso fue arrestado en agosto en la ciudad croata de Pula, en el norte del país, en virtud de una orden europea. Ha solicitado asilo en Croacia para combatir su extradición a Alemania.
Durante mucho tiempo, los gasoductos fueron blanco de críticas de Estados Unidos y algunos de sus aliados, que advirtieron que aumentaban la dependencia del gas ruso.
Rusia ha afirmado que agencias de inteligencia de Estados Unidos y del Reino Unido participaron en la organización de las explosiones y también ha acusado a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de estar implicada en el ataque, mientras que varios países occidentales culparon inicialmente a Rusia.
El presidente ucranio, Volodymir Zelensky, ha negado las acusaciones de que su país estuviera implicado en las explosiones de los gasoductos.
El gobierno alemán se ha abstenido hasta ahora de comentar sobre el juicio, señalando que aún no se ha dictado ningún veredicto y que el caso está en manos del poder judicial independiente.
Hasta ahora, se han programado 16 audiencias judiciales hasta el 17 de diciembre. También se prevén fechas adicionales para enero y febrero de 2027. Aún no se sabe cuándo se anunciará el veredicto.







