José Blanco
Las derechas políticas avanzan a sangre y fuego por todos los países del “mundo libre”, encabezadas o soliviantadas por el gobierno brutal de Estados Unidos. No me refiero a la coyuntura, sino a un proceso que viene de lejos.
Las derechas concentran el mayor poder militar de la historia; el mayor poder tecnológico; el mayor poder económico; el mayor poder jurídico, especialmente y sobre todas la cosas, la protección de la propiedad de los medios de producción, relación y fundamento de la dominación de clase y poder máximo de las derechas. Pero quieren más. Gobiernan manteniendo a raya a los de abajo y pagan sin problema lo que sea necesario a ejércitos de servidores, que un día se llamaron capataces: vigilan, aplastan, torturan, apresan, asesinan: el statu quo es reforzado cada minuto.
Correlativa a esa fuerza descomunal, es la fragilidad de las izquierdas; son anverso y reverso de la misma realidad. Como siempre, las cosas son de grado diferente país por país, pero el dominio de las derechas no puede ser más contundente. Las izquierdas sólo tienen poder si consiguen ganar en una lucha electoral y si los programas de gobierno miran por la vida de los olvidados del mundo. Si están fuera del gobierno su poder es potencial si consiguen mantener claridad ideológica en relación con las necesidades vitales de los de abajo.
Los empresarios capitalistas, culmen de las derechas y ultraderechas, siempre quieren, sin límite, más poder económico, más riqueza; un deseo derivado del lugar que ocupan en la sociedad. Quieren, por tanto, que el capitalismo sea eterno. Ese deseo quedará en deseo, porque nada es eterno. Los de abajo, los explotados del sistema, lo echarán abajo, un día, aunque no podamos imaginar hoy cómo ocurrirá. Porque las derechas lo saben, mantienen a raya a los de abajo. Como está a la vista, lo hacen cada vez más a base de represión, cárcel y asesinato. Y saben también que los de abajo siempre estarán acompañados por los zurdos de mierda, esa mierda que les arrojan sin descanso las derechas. Es decir, los dueños de la mayor riqueza y del mayor poder de la historia, tienen miedo. Por eso han fabricado por el mundo miles de búnkeres apocalípticos (así los llaman los constructores), a base de planchas de acero, puertas herméticas, energía, todo (todo); uno de esos, en Kansas, es un edificio de 15 enormes plantas subterráneas (cine, piscina, etc.). O huir a Marte: Elon Musk está construyendo esa posibilidad. De veras, cuánto miedo.
Las izquierdas no pueden dejar de disputar el poder del Estado porque más apremiante que un futuro de crecimiento es, para los de abajo, el hambre, la falta de techo y abrigo, la nube negra del día siguiente y los que siguen. La educación y aún el empleo carecen de la urgencia absoluta que estalla en los estómagos vacíos de mujeres, hombres, y sus críos. Las derechas son hielo refractario a esa urgencia. Les importa un bledo la vida de los jodidos.
Para cubrir esa urgencia es indispensable el poder del Estado. Ese espacio parece un montón de edificios, leyes, secretarías, gobiernos, policías, congresos, pero es, antes que esa enumeración, una correlación de fuerzas políticas. No otra cosa es el Estado.
Una izquierda que ha ganado el poder del Estado debe preguntarse en qué correlación de fuerzas está inmersa; porque comparte el poder, necesariamente. Una correlación de fuerzas también está presente en el interior del partido triunfante. Y se da no en general sino respecto de cada tipo de decisiones. Unos a favor otros en contra, dentro y fuera del partido gobernante. La correlación marcará el límite de las realizaciones que puede llevar a cabo. Más aún, una izquierda predominante en una correlación de fuerzas frágil, carece de futuro: son los casos más recientes de Colombia, Chile, Bolivia,Honduras, Brasil. No basta ganar el poder de Estado: sin la correlación de fuerzas favorable, el futuro se desvanece.
Profundizando: una correlación de fuerzas favorable nacionalmente, puede hallar límites formidables en el espacio internacional, que es menester evaluar con persistencia. Es preciso, además, evaluar la correlación en el tiempo. Nada permanece sin cambios: hoy puede ser adverso lo que mañana puede ser mejor y viceversa.
Veo en miembros de Morena una total desafección respecto a estos temas. En términos generales, Morena cuenta con una correlación de fuerzas favorable. Es así porque la circunstancia política creada por la demencial y corrupta ambición de poder y riqueza del Prian, es la misma que forjó a un dirigente excepcional que borró a esos partidos y la que creó la correlación favorable de Morena. Los méritos personales son de pocas personas. Los más son usufructuarios de las circunstancias y pueden ayudar a fortalecer la correlación favorable, o a debilitarla. Tiene razón Alfonso Durazo. Hay miembros de Morena que no son militantes de la 4T. En otros la veleidad es la constante.
Ganado el poder del Estado por Morena, la correlación de fuerzas actual durará tanto como el concurso de todos por conservarla. Esa correlación deriva del compromiso de los militantes con el pueblo, no de las oportunidades de cargos que se otorguen a los favorecidos.







