Ángel González, especial para La Jornada

Caracas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció este domingo un conjunto de medidas para mitigar el impacto socioeconómico de los dos terremotos del pasado 24 de junio, al tiempo que insistió en la necesidad de que Estados Unidos levante las sanciones que mantiene sobre el país.

En un mensaje televisado, Rodríguez aseguró que el dinero desbloqueado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) se destinará íntegramente a las labores de reconstrucción y a la asistencia inmediata de las familias que sufrieron pérdidas humanas y materiales. Habrá una asignación económica mensual durante los próximos seis meses a las familias afectadas, aunque no precisó cuál será el monto.

La banca pública y privada activará la cartera hipotecaria con 80 por ciento de subsidio para la adquisición y reparación de viviendas. También se suspenderá temporalmente el cobro de tasas e impuestos asociados a los registros de alquiler y compra de bienes inmuebles. Asimismo, Rodríguez decretó la prohibición absoluta de la exportación de materiales de construcción con el fin de blindar el abastecimiento interno.

Sin embargo, el gobierno entiende y declara que cualquier esfuerzo es insuficiente cuando el país se mantiene sometido a un esquema de sanciones y bloqueos económicos emitido por Estados Unidos que le impide el acceso y la administración plena de sus propios recursos económicos, incluyendo los valiosos ingresos por la venta de petróleo.

“Aquí es muy importante insistir que cesen las sanciones contra Venezuela, que podamos acceder con libre capacidad a los recursos del país justamente para este proceso de recuperación”, expresó Delcy Rodríguez en un mensaje televisado.

El parte oficial de este domingo informó que se cuentan 3 mil 342 fallecidos y 16.740 heridos por efecto de los sismos. Hay 856 edificios afectados, de los cuales 190 sufrieron colapso total.

Misión reconstrucción

Horas después de estos anuncios, una Venezuela herida y sollozante en medio de la inefable tragedia que llegó en un momento gran fragilidad, conmemoró este domingo los 215 años de su independencia. Delcy Rodríguez, presidenta encargada, encabezó los actos que incluyeron un modesto desfile en el patio de honor de la Universidad Militar Bolivariana. Se trata de jóvenes oficiales que en el mismo momento se graduaron para integrar los escalafones básicos de los cuatro componentes de la Fuerza Armada.

Allí decretó la creación de un regimiento militar especial que se dedicará a la respuesta rápida ante emergencias. Rodríguez hizo este anuncio luego de responder a las críticas reflejadas por medios de comunicación acerca del presunto retraso del gobierno para responder luego de los terremotos del 24 de junio.

La presidenta también creó la Misión Venezuela Renace, con la tarea de articular y conducir los esfuerzos de recuperación de viviendas e infraestructura, coordinando las acciones que, tras verificación técnica, permitan brindar respuestas oportunas a las familias afectadas por los terremotos. A la cabeza de esta iniciativa designó a la ingeniera estructural Jacqueline Faria, quien se desempeñaba como Ministra de Transporte. En su lugar, la cartera de movilidad será conducida por Francisco Garcés, quien brevemente fungió como comisionado presidencial para la evaluación de las infraestructuras afectadas.

Una nueva La Guaira

El gobierno también anunció el inicio de un proceso de rezonificación del estado La Guaira. Mediante un estudio científico que evaluará los tipos y condiciones de los suelos, las cuencas hidrográficas y la forma de organización de los espacios urbanos. El gobernador de la entidad, José Alejandro Terán, dijo que la reconstrucción de La Guaira implicará “un renacimiento”, ya que no se puede “simplemente volver a la misma Guaira de antes del 24 de junio”.

“Necesariamente no tendremos la misma Guaira como antes la veíamos con aquellas edificaciones grandes”, afirmó.

Recuperar lo posible, despedir a los difuntos

Tras once días del terremoto, el gobierno asegura que los esfuerzos por encontrar vidas se mantienen. Sin embargo, se puede ver cómo las labores de remoción y recolección de escombros toman protagonismo tanto en Caracas, como en algunas zonas de la inmensa cinta costera del estado La Guaira.

En medio del accionar de los rescatistas y voluntarios que no descansan en la procura de seres humanos, con o sin vida, saltan a la vista grupos de vecinos de las residencias destruidas entregados a la tarea de extraer muebles, electrodomésticos o cualquier bien que haya conservado integridad. En algunos casos, son interceptados por la policía que les advierte del peligro de dichas operaciones ante la posibilidad de que las estructuras terminen de colapsar.

Las imágenes, que circularon con fuerza por redes sociales, encendieron el debate entre quienes califican la acción como una irresponsabilidad y los que conceden la necesidad de las familias de rescatar algo cuando lo han perdido todo.

A lo alto de una montaña de ruinas de lo que fuera una torre residencial, un sacerdote católico eleva una plegaria para bendecir las almas de los fallecidos en el lugar. Los presentes acompañan con una oración que inspira más desahucio que esperanza.

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