Luis Ricardo Guerrero Romero

“Un Ser Supremo es una de las soluciones para la culpa, engendrada por las consecuencias indeseadas de nuestras acciones” (Szaszs). Fue la cita que encontré en la guantera de aquel Tsuru viejo, y fue desde entonces lo que más estimuló a mi curiosidad luego de haberlo robado esa gélida madrugada del periodo de navidad. Me resultó muy útil para no sentir remordimiento eterno, parecía que el mismo Dios me había puesto esa nota y no desanimarme ante mis proyectos que para algunos son deshonestos y delictivos. Pero la panza de mis hijos no piensa eso cuando ya no cruje de vacío.

Sé, me lo han dicho mis pocos familiares que aún me aceptan que pudiera dedicar mis habilidades en otras chambas, pero, no entienden el fondo del mi oficio. Sólo quito de encima un problema a los propios dueños y a los vecinos de éste, no recojo vehículos que se usen, sólo aquellos que son una charra en potencia, sólo aquellos que están en la órbita de mis soluciones, en la órbita de mis deseos, en la órbita de acciones.

Mañana que sea noche buena, tendré un poquito más de trabajo, varios dueños de vehículos chatarra salen a convivir con sus familias políticas o sanguíneas, haciendo acciones indeseadas amparadas por la ley de algún dios que invita a perdonar y amar. O tal vez no tenga él nada qué ver en eso, ni en las vidas con fortuna o desdichadas, sólo en las culpas. Quizá es cosa de la órbita, sí, eso es, el deseo de una órbita más plena.

La palabra órbita, como la hemos leído en el anterior texto, tiene un uso al de un contexto, un espacio, un conjunto de circunstancias. Son estás 6 letras como palabra esdrújula todo un ambiente. Poco empleada, a decir verdad, quizá los astrónomos, físicos y filósofos y oftalmólogos la usan más, y los criminólogos cuando la muerte entra por las cuencas del globo ocular.

No obstante, hay órbitas por doquier, si tomamos en consideración que su forma es un círculo. Un plato redondo, una taza, el ano, una corona, las rudas de los coches robados, la [O], mis lentes preferidos, tienen forma de órbita, el mismo ciclo del año es una suerte que órbita. La voz latina: orbis, significa: círculo, rueda; mientras que, orbita, es la huella, la rodada, el surco que hace un objeto. Así la figura más perfecta es una órbita, un punto lo es, una vida y una galaxia lo son.

Otras palabras como: exorbitante, desorbitado, orbitar, orbicular, tienen la misma raíz y semánticamente, nomás le dan vueltas al significado.

Estemos preparados para orbitar con alegría estás fechas de diciembre, que no volverán jamás, sólo los recuerdos nos darán vueltas en la órbita de la mente.

l.ricardogromero@gmail.com

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