• “Miente”, acusan estadunidenses
  • ¿Censura?; ¿y el pacto de silencio?

Carlos Fernández-Vega

Entre la infinidad de mentiras que cotidianamente divulga, Donald Trump asegura que la economía estadunidense “avanza como nunca, está en pleno auge y nos está yendo muy bien”. Sin embargo, la realidad lo desmiente por mucho que presuma “éxitos” inexistentes, y uno de los indicadores que sí muestra un alza constante es el relativo al rechazo ciudadano y su evaluación negativa sobre el verdadero resultado de su declinante nivel de bienestar derivado del “programa” económico del magnate naranja, el cual, de entrada, se traduce en pérdida de empleo y poder adquisitivo, así como inflación ascendente.

Se acercan las elecciones intermedias (con pronóstico negativo para Trump y el Partido Republicano) y el inquilino de la Casa Blanca ya no sabe qué inventar en su desesperado intento de convencer a la ciudadanía de que Estados Unidos “va por el rumbo correcto”, como en México dirían los defensores del régimen neoliberal, cuyos resultados arrasaron con el bienestar de la mayoría de los mexicanos. Pero por mucho que el magnate insista y se autoelogie, los gringos no le creen. Muestra de ello es la reciente encuesta (6-12 de julio de 2026) del Pew Research Center, cuyo resultado se sintetiza así: “las evaluaciones de los estadunidenses sobre la economía (de su país) siguen siendo negativas; ahora, seis de cada 10 afirman que las políticas económicas de Trump han empeorado la economía”. Y en esa misma proporción (60 por ciento) manifiestan su rechazo al magnate naranja, quien se encuentra en su nivel más bajo desde el inicio de su segundo periodo presidencial.

De los resultados de la citada encuesta se toman los siguientes pasajes: los estadunidenses siguen mostrándose pesimistas respecto a la economía; aproximadamente una cuarta parte (24 por ciento) califica la situación económica del país de “excelente o buena”, mientras 41 por ciento la considera “simplemente regular” y 35 por ciento la describe como “mala”, a la par que disminuye la aceptación de los republicanos. La economía también ocupa un lugar central en la mente de muchos votantes a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato de 2026. Seis de cada 10 estadunidenses afirman ahora que las políticas económicas de Trump han empeorado la situación económica del país, lo que representa un aumento respecto al 52 por ciento que opinaba lo mismo en enero y 53 por ciento que mantenía esta opinión el otoño pasado.

Las valoraciones positivas son ligeramente inferiores a las de enero pasado, cuando 28 por ciento calificó la economía como “excelente o buena”. Aun así, la percepción de la economía por parte de los estadunidenses se ha mantenido en torno a este nivel durante los últimos años. La reciente caída se debe principalmente a un cambio entre los republicanos y los independientes con inclinación republicana: ahora, 41 por ciento de ellos califica la economía como “excelente o buena”, frente a 49 por ciento del primer mes del año en curso. Tan sólo 10 por ciento de los demócratas y quienes se inclinan por el Partido Demócrata valoran positivamente la economía, cifra que prácticamente no ha variado desde el inicio del segundo mandato de Trump.

Los estadunidenses son menos propensos que en enero pasado a esperar que la economía mejore en 2027. Actualmente, 23 por ciento afirman que las condiciones económicas “mejorarían” dentro de un año, frente a 31 por ciento de enero de 2026; 36 por ciento esperan que las condiciones empeoren dentro de un año, cifra que apenas ha variado respecto a enero. Estas opiniones surgen en un contexto de preocupación generalizada entre los estadunidenses por el costo de la atención médica, la vivienda, los alimentos y la energía (gasolina y electricidad); ahora, 56 por ciento afirman estar “muy preocupados” por este tema, frente a 34 por ciento de enero. La inquietud por los precios de la gasolina, en particular, aumenta considerablemente desde el primer mes del año, antes de la agresión militar contra Irán.

Las rebanadas del pastel

“Censura” es el más reciente grito de la batalla mediática de la derecha autóctona, que repite el término como perico. Se trata del mismo equipo de “comunicadores” y medios que en marzo de 2011 servilmente acataron y firmaron el vergonzoso pacto de silencio impuesto por Felipe Calderón (pomposamente denominado “Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia”, con el objetivo, según dijeron, de “no hacer apología del delito”). Y entre los que se bajaron los pantalones aparecía Ricardo Salinas Pliego, el mismo que hoy –junto con los demás– grita “censura”, al tiempo que financia la campaña.

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