La incertidumbre de las políticas comerciales de Estados Unidos (EU) ha puesto a prueba la resiliencia de América del Norte, sin embargo los efectos directos están contenidos, sostuvo esta mañana la calificadora Moody’s en un reporte.
“Si bien los aranceles específicos del 50 por ciento impuestos por EU a productos canadienses implican negociaciones comerciales más difíciles durante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), su alcance limitado restringe los efectos directos y los costos a corto plazo”, advirtió.
La firma expuso que los gravámenes efectivos de EU se aplican en aproximadamente el 5 por ciento de las exportaciones totales de Canadá, es decir, alrededor del 2 por ciento del comercio total, aunque su alcance puede cambiar durante las negociaciones.
“Nuestro escenario base sigue siendo que el acceso comercial preferencial de Canadá y México al mercado estadunidense probablemente continuará respaldado por la profunda integración de las cadenas de suministro, las desgravaciones arancelarias previas para los productos que cumplen con el T-MEC y los avances en las negociaciones bilaterales entre EU y México, aunque algunos aranceles persistirán”, manifestó la institución financiera.
Comentó que las grandes economías fronterizas de EU mantienen su resiliencia, mientras que los gobiernos locales más pequeños que dependen del comercio son más vulnerables.
En cuanto a México, afirmó que enfrenta un crecimiento más lento y una menor actividad crediticia, aunque la exposición comercial directa de los bancos es limitada.
Por su parte, Canadá permanece en gran medida protegido en virtud de acuerdos comerciales vigentes, aunque las persistentes tensiones comerciales con EU apuntan a riesgos.
Los aranceles al acero y al aluminio afectan la manufactura pesada
La calificadora dijo que los aranceles básicos del 50 por ciento siguen son un obstáculo importante, ya que Canadá y México han representado en conjunto el 24 y 40 por ciento, respectivamente, de las importaciones estadunidenses de acero desde 2022.
“La expansión de las normas de origen del sector automotor a la electrónica automotriz podría beneficiar a los fabricantes mexicanos”, mencionó.
En cuanto al sector energético, Moody’s indicó que alcanzar un acuerdo con México es complejo debido al dominio del Estado mediante Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).





