Luis Ricardo Guerrero Romero
Crucé los brazos, me senté en espera de tu voz, eran quizá un poco más de las 8:30 am, recuerdo éramos niños, pero con un pensamiento precoz, tú me deseabas, yo, te deseaba desear. Sencillo, eso de la adolescencia sólo es dejar pasar, dejar que crezca. Ninguno de los dos tuvo oportunidad de asistir a la escuela, la educación la mamamos en las calles, cada esquina fue nuestro maestro, cada insulto y mirada indigna nuestro error. Nadie creía en nosotros, es más, ni nosotros mismos creíamos ser humanos.
El mundo es una injusticia, es una efeméride de la ignominia. Dónde escuché tal palabra rimbombante; en la casa en la que nosotros nos hiciéramos uno. Nos deseábamos, y nada más excitante que robar y ser cómplices. La complicidad es el elemento que a la sociedad le ha hecho falta para convivir y ser mejor, pero no han querido, se rehúsan, se avergüenzan, se acicalan de principios que en seguida han de manchar. En cambio, tú y yo, nos mostramos sinceros, somos así, somos un par de vagos como la gente nos describe, somos así, testimonio de las efemérides de toda ciudad.
Hoy somos adultos y las mentalidades han cambiado, ya no robamos para drogarnos, nuestro hijo requiere comer, pan y vino. Somos su verdadero sacramento. Junta las manos, esto te va a doler.
Real, la historia que se acaba de leer quizá esté sucediendo ahora, son ellos, las personas de la calle nuestra efeméride de cada día, danos hoy nuestro pan de cada día, y ellos son. Están con nosotros, pero no son de nosotros y muchos no quieren que sean de nosotros. Sin embargo, están. Niños, adultos, ancianos son la memoria de una sociedad injusta, la empatía no es ni suficiente, la caridad es una grosería, ellos están en una realidad que no sospechamos, que no queremos querer.
Como hemos leído, ellos (de quienes se habla en el relato anterior) son la efeméride de cada día, pero no lucen en un calendario pues los documentos los hace el poder. No obstante, sabemos que la voz efeméride es una herencia de la lengua helénica: Εφημερις (Efemeris): diario, memoria, archivo. Esta palabra no tiene equiparación en la lengua latina, así que ha sido del grupo privilegiado que ha echado su semilla en nuestra lengua. Puesto que hoy, aún se escucha decir en las escuelas las efemérides convenientes, las que ayudan al “ser ciudadano”, pero sin dar cuenta de una efeméride perpetua, la ignominia del hombre al no procurar a su semejante. La única efeméride real es el desdén, lo demás es artilugio de un sistema que poco a poco se va trasformando.




