Luis Ricardo Guerrero Romero
De eso ya habrían pasado más de 7 días, pero de cualquier modo la mancha y el olor a Viburnum carlesii continuaba en la cajuela de aquella camioneta modelo 90. Estoy seguro que ella también debe recordar algo de lo sucedido, aunque su razón se haya cegado por las moralidades que le corresponden a su credo o por que se encuentra lejos. Me decían los demás sujetos que lavara ese mugrero, pero desconocían que esa era la razón por la cual no quería limpiar el vehículo, no fue por irresponsable, desidioso o por pereza, era para conservar el recuerdo, ya que para cierto grupo de mortales, sólo el recuerdo es la única esperanza que tenemos como regazo, recuerdo ebrio y palpitante lacerando cada minuto de un presente tan inerme de juicios.
Por mucho que nos hayamos buscado ella y mi yo, la vida es una carrera de obstáculos y muchos de ellos tienen nombre, y tienen peso moral. Ahora me resta afianzarme a lo poco que tengo: licor de absenta, queso Redykołka (el cual es semiduro hecho con leche de oveja, que proviene de la región de Podhale, Polonia. Le llaman así puesto que la palabra polaca redyk, significa ceremonia donde se lleva a las ovejas a pastar por las montañas y luego las deslechan), y un par de sandalias que compré en el Oxxo.
Eso haré de hoy en adelante -mi espejo es mi fiel receptor, mi efugio-, eso haré pues el aroma Viburnum carlesii ya se ha combinado con el ferroso olor que brotó de la arteria pudenda interna de aquella pareja sexual que hace 9 días aún tenía temperatura normal, tibia e ilusamente enamorada.
Como es costumbre, en este invaluable espacio de La Jornada San Luis, divagamos sobre alguna voz que resulta interesante rescatar, y vaya ahora el ejemplo que fue usada por el narrador del texto anterior, puesto que, el sustantivo masculino: efugio, podría ser un arcaísmo, por su poco uso oral, pero no por su uso cotidiano, debido a que, constantemente la idiosincrasia mexicana lo trae no en la boca, sino en la voluntad. Tal palabra es grave, y vaya que lo es, pues con su bandera nos eludimos de miles de quehaceres. Efugio es una herencia de la construcción latina: e: afuera; y fugere: huir. Es de modo más concreto y aplicado, una evasión del pensamiento, es el artificio sutil para salir de la bronca, es el “mañana lo hago”, es autoengaño, el mirarse al espejo donde el emisor es receptor y no dirá que no a su versión autogestionada.
El efugio es sinónimo de: evasión, salida, recurso subterfugio, pretexto, excusa, disculpa, y el no usarlo es sólo un efugio por falta de léxico. Aunque, naturalmente, la cosa es darse a entender.





