Por Miroslava Breach, corresponsal

Chihuahua, Chih. Después de que varios activistas fueron aislados por las autoridades locales y por el Estado Mayor presidencial, Luz Estela Castro rompió el protocolo y las medidas de seguridad durante el encuentro con el papa Francisco con el mundo del trabajo, y entregó una carta al pontífice en la que expone los problemas de las familias con personas desaparecidas, de los hombres y mujeres del campo, así como la violación a los derechos humanos en Chihuahua y otras partes del país.

“Escuchado tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres, queremos decirle que estamos con usted, que su entrega y su lucha son nuestra lucha, que con las comunidades esenciales de base compartimos su ver, su juzgar y su llamado a actuar de este mundo, donde ha globalizado el desastre ambiental, la violencia, la injusticia, la exclusión. Por lo que clamamos por globalizar la justicia, la solidaridad, la ternura, la esperanza”, dice la carta que escribieron los activistas.

En el documento las organizaciones sociales, de productores y activistas que trabajan en defensa de los derechos humanos, le expusieron al Papa que en México y Chihuahua, el deterioro ambiental esta afectando a los más débiles, que las comunidades padecen sequía y afectaciones climáticas.

La carta entregada por Estela Castro, directora del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, agrega que los hombres y mujeres del campo están sometidos a un mercado salvaje, en donde les incrementan los insumos pero les pagan poco por sus cosechas, lo que ha generado enorme desigualdad económica y productiva en las más de 5 millones 300 mil unidades productivas.

El documento firmado por mujeres, hombres y niños de El Barzón, pidió la intervención papal, para que a través de su influencia, se modifiquen las políticas públicas del país que han dado como resultado el incremento en la brecha de la desigualdad y el surgimiento de males sociales.

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