Alejandro Alegría
Ciudad de México. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ha sumido a la industria automotriz en un escenario de incertidumbre que amenaza con fracturar la integración regional lograda durante décadas, advirtieron líderes del sector.
Al participar en el Foro Automotor de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), Tim Reuss, presidente y director ejecutivo de la Canadian Automobile Dealer Association (CADA), señaló que “en este momento (los negociadores del gobierno de Donald Trump) no están escuchando a la industria” mientras Estados Unidos eleva exigencias en reglas de origen y mantiene tarifas que violan el tratado vigente.
Reuss explicó que las decisiones de inversión por parte de fabricantes y distribuidores, que suman miles de millones de dólares, se ven comprometidas por la falta de certidumbre: “nuestro primer ministro ha dicho claramente que esto está firmado en lápiz… ese es el gran problema, la incertidumbre de qué viene”.
Reuss reveló que la negociación con Canadá se ha visto obstaculizada incluso por diferencias internas en el gobierno estadunidense: “Canadá durante meses negoció con todo el equipo de Estados Unidos, llegando casi a un acuerdo… hasta que de repente intervino el señor Howard Lutnick (secretario de Comercio de Estados Unidos) y dijo ‘no, no estoy de acuerdo, yo lo veo diferente’”. Esta dinámica, dijo, genera dudas sobre si el proceso va a tener validez.
El directivo canadiense subrayó que el principal beneficiario del T-MEC ha sido Estados Unidos, que ha captado 84 por ciento de las nuevas inversiones automotrices en los últimos cinco años, pero ahora busca condiciones aún más favorables.
“Parece que para Estados Unidos tampoco ya existe el buen buen. Tiene que ser el 100 por ciento para Estados Unidos”, criticó.
Gabriel Padilla, director general de la Industria Nacional de Autopartes (INA), señaló que lo que está en juego es la integración regional y advirtió que reglas de origen más estrictas podrían “fragmentar la competitividad al encarecer” la producción.
Recordó que el 87 por ciento de las exportaciones mexicanas de autopartes tienen como destino Estados Unidos y que los componentes cruzan las fronteras hasta ocho veces antes de completar el ensamble de un vehículo en América del Norte.
Padilla expresó su preocupación por los posibles efectos de los cambios propuestos en las reglas de contenido regional del T-MEC, pues advirtió que si las reglas se vuelven demasiado estrictas, elevando los costos de producción, se podría generar un balance negativo en América del Norte y provocar desinversión, un escenario que se debe evitar a toda costa.
La preocupación central radica en que el encarecimiento de la producción debido a las nuevas exigencias podría desincentivar la inversión en la región, afectando negativamente el dinamismo económico que ha caracterizado al T-MEC. Padilla subrayó la importancia de mantener un equilibrio para preservar la competitividad y la integración regional.







