Jaime Nava
El jueves pasado los diputados asistieron al recinto legislativo a dejar constancia de que son un poder al servicio de los intereses políticos y económicos de un sistema que les garantiza su continuidad como piezas del tablero público. Sin discusión y prácticamente sin modificar nada, los representantes populares aprobaron el paquete fiscal enviado por Juan Manuel Carreras y, porque nada es gratis y los intereses son compartidos, autorizaron incrementos salariales para todas las fichas de su juego político.
Embriagados de espíritu navideño, los legisladores locales decidieron cumplirle todos sus deseos a Juan Manuel Carreras López de quien presumieron un buen comportamiento pues su notable ausencia ha hecho imposible conocer si ha incurrido en una mala actuación luego de que hiciera campaña para ocupar el puesto que pareciera ya no querer.
A Carreras López su antecesor y compañero de partido le heredó un serio problema de pensiones que amenaza las finanzas estatales y desde ahora huele a endeudamiento; sin embargo, el gobernador no se ha querido dar por enterado, sólo así puede explicarse que dentro de sus propuestas de egresos haya enviado al Congreso tabuladores que contienen incrementos importantes en las percepciones de todos los que integran la administración estatal, comenzando por él.
De más de 46 mil pesos es el aumento que recibirá Carreras en su salario cada mes. Como ha venido siendo habitual, a lo largo de 2017 será frecuente escuchar al gobernador y a sus funcionarios justificar la falta de obra pública, el deterioro del estado y la seguridad con el argumento de la falta de recursos; pero al mismo tiempo Carreras López se embolsará 185 mil 993 pesos mensuales y sus funcionarios otras cantidades similares.
Las ambiciones monetarias de los grupos en el poder son incompatibles con las necesidades del estado y como el presupuesto no alcanza para satisfacer las primeras y “hacer lo que se pueda” con las segundas, la brillante solución pensada por las mentes de los carreristas consistió en sugerir “ajustes” a las tarifas de todo lo que las carteras potosinas pueden transformar en dinero público.
Frente al parque Tangamanga existe un elefante blanco que algunos insisten en llamar “Centro de Convenciones” y que de momento sirve para que una persona a la que insisten en llamar “director” tenga ingresos anuales superiores a los dos millones de pesos gracias a un bono por “desempeño” de 400 mil pesos que el mismo funcionario se asigna. Y no es el único caso, el presupuesto de egresos aprobado por los diputados contiene un número importante de burócratas estimulados con miles de pesos que sobran en sus bolsillos y hacen mucha falta en todo el estado.
Al Hospital Central se le dificulta mantenerse con vida; pero, a Juan Manuel Carreras y a su séquito de intelectuales les parece más razonable encarecer los servicios y llenar de bonos a los funcionarios del estado. Más corta que la medida de los shorts con los que corre es la mira de un gobernador que ha desperdiciado un año ausente y la oportunidad de hacer historia al distanciarse de las formas tradicionales de hacer política.
A todos esos lugares donde los recursos del estado no son administrados de manera eficiente y correcta para sostener las instituciones que benefician a toda la población es a donde llegan cobertores, garrafones, tortillas y despensas que poco valen pero mucho significan para quienes sólo conocen la sonrisa de sus representantes cada tres y seis años.
Han pasado 358 días sin que se sepa el paradero de la pequeña Zoé Zuleica Torres Gómez.
Han pasado 77 días y aún no sabemos por qué Cinthia Paola Castro no llegó a su casa
¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos
¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!
@JaimeNavaN





