Jaime Nava Noriega

Con silenciosa gallardía la empresa Vigue Red Ambiental acaba de emparejar la batalla por la recolección de la basura al ayuntamiento de la capital. Hace poco más de un mes, cuando la pareja Gallardo-Vigue anunció su ruptura, casi todas las apuestas estaban a favor del fracaso municipal y la gloriosa aparición de la concesionaria para salvar a San Luis Potosí  de las apocalípticas plagas que invadirían la ciudad.

Sin embargo, con dificultades al inicio y gracias al patrocinio de alcaldes perredistas de distintas ciudades en el país –muestra de la red de influencia de Gallardo fuera de su proyecto metropolitano– el ayuntamiento pudo hacerle frente a un problema que pudo haberse evitado si la ciudadanía hubiera sido capaz de comprender desde 2009 que todas las decisiones que toman los políticos en funciones, tarde o temprano, acaban por modificar su cómodo status quo, para bien o para mal.

El anuncio del regreso de Vigue ya no por “buena voluntad” sino por la voluntad judicial provocó la inmediata reacción del ayuntamiento para dar a conocer que se revolcarían juntos entre la basura de los potosinos hasta que el temporal mandamiento judicial los separe. Declaración desafortunada sólo para la ciudadanía, pues ahora del mismo burro tendrán que salir los recursos para pagar el doble servicio de repartición de olotes. ¿Necesidad, capricho o estrategia comparativa?

La decisión de que ambos continúen con el servicio de recolección puede deberse a que el ayuntamiento quiere ganarse el Óscar a la mejor recogida apostando por que en el gusto de los potosinos  pase desapercibido el Episodio III: La vengaza de Vigue y se inclinen por El Renacido Gallardo en su lugar.

Estamos frente a un largometraje que puede durar, por lo menos, hasta que la vida se le acabe al ardiente Peñasco (¿se incendiará por tercera vez?) y, obligados por la necesidad, las partes deban sentarse a negociar la paz o a esperar el relevo de las filas soledenses dispuestas a acogerse al proyecto metropolitano que ha comenzado a circular en forma de periódico gratuito.

Aspiraciones cinematomonetarias aparte, el amparo promovido por Vigue es una oportunidad para que la ciudadanía no clientelar comience a involucrarse por los asuntos públicos y exija que se les tome en cuenta antes de que sean tomadas decisiones que pongan en riesgo el patrimonio del municipio o se desplumen más las finanzas de quienes viven en la ciudad.

El servicio de recolección jamás debió ser privatizado, como tampoco se debió concesionar una parte del agua de la ciudad al millonario deudor del pueblo. ¿Si ambas concesiones son altamente perjudiciales para San Luis Potosí y las finanzas municipales, por qué sólo se busca eliminar una de ellas? ¿Qué intereses hay detrás de los protagonistas de la batalla por la basura?

Si el ayuntamiento quiere ganarle a Vigue nada mal haría el presidente municipal en consultar al impune Marcelo de los Santos que, si de algo sabe, es de cómo liberarse de todo tipo de sanciones o millonarias multas.

Han pasado 59 días sin que se sepa el paradero de la pequeña Zoé Zuleica Torres Gómez.

¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos

¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!

@JaimeNavaN

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