La Flotilla Global Sumud condenó de manera inequívoca el asalto militar de Estados Unidos contra el Estado soberano de Venezuela, incluido el ataque sin precedentes contra Caracas, así como la presunta captura y traslado del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, escribió en una carta este sábado.

“Que una potencia extranjera lleve a cabo ataques militares lejos de su propio territorio, mate y hiera a civiles y destituya unilateralmente al jefe de Estado de otro país cruza todas las líneas rojas legales y éticas”, escribió la organización a través de su canal en telegram.

Esta escalada no ocurrió en el vacío. Durante meses, las fuerzas estadunidenses han llevado a cabo ataques letales contra embarcaciones civiles cerca de aguas venezolanas, falsamente presentados como operaciones antidrogas, sin autorización del Congreso, sin transparencia y con total impunidad.

Durante meses, las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo ataques letales contra embarcaciones civiles cerca de aguas venezolanas, falsamente presentados como operaciones antidrogas, sin autorización del Congreso, sin transparencia y con total impunidad, señaló el texto.

Estos ataques tampoco pueden separarse del bloqueo y el régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos a Venezuela durante años, que ha infligido de manera intencional un daño generalizado a la población civil al restringir el acceso a combustible, alimentos, medicinas y a la vida económica básica, lo que constituye un castigo colectivo bajo el derecho internacional. En conjunto, el bloqueo, los ataques marítimos contra embarcaciones civiles y el asalto a Caracas forman un patrón continuo de uso ilegal de la fuerza, prohibido por la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional consuetudinario.

“La hipocresía es evidente. Estados Unidos se atribuye la autoridad de capturar a un jefe de Estado extranjero bajo acusaciones de narcotráfico, mientras al mismo tiempo financia, arma y protege políticamente la matanza masiva de civiles y niños en Gaza. Esto no es aplicación de la ley. Es un intento de legitimar la dominación, mientras crímenes mucho más graves (y quienes los cometen) son excusados o activamente respaldados”, añade el documento.

Este patrón refleja un fracaso global más amplio. Cuando a los Estados poderosos se les permite violar el derecho internacional sin consecuencias (ya sea mediante el bombardeo sistemático, el bloqueo y el asedio del pueblo palestino, o mediante ataques militares extraterritoriales en el Caribe) el mensaje es inequívoco: el derecho internacional se aplica de forma selectiva, si es que se aplica.

El resultado no es paz ni seguridad. Es un mundo más peligroso, donde las protecciones a la población civil se vacían de contenido, la soberanía se vuelve desechable y las normas legales destinadas a prevenir la guerra se reducen a mera retórica.

Rechazamos la normalización del castigo extrajudicial, las capturas militares transfronterizas y la erosión de la soberanía nacional.

Ningún Estado, por poderoso que sea, está por encima del derecho internacional. Ni Estados Unidos. Ni el régimen israelí. La legitimidad del derecho internacional depende de su aplicación universal, no de su invocación selectiva.

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