Mireya Cuéllar / La Jornada Baja California
Tijuana, BC. A unos días de que la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección Ambiental del Sector Hidrocarburos (ASEA) determine si autoriza o no la reconversión de la regasificadora que IEnova —filial de Sempra Energy— tiene en Ensenada, ésta empresa solicitó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales que le apruebe otro proyecto en Baja California: La Rumorosa Solar, una planta solar fotovoltaica.
En cumplimiento con la legislación que obliga a las empresas a hacer públicos este tipo de proyectos, Energía Sierra Juárez Holding (ESJH) —perteneciente a IEnova México— informó en un desplegado de un cuarto de plana en el impreso El Mexicano del pasado 4 de septiembre, que “ingresó a evaluación de impacto ambiental” ante la Semarnat un proyecto para construir y operar una planta fotovoltaica en el municipio de Tecate.
Para el caso de la reconversión de la planta de Ensenada —en lugar de regasificar, será de licuefacción— durante la audiencia pública (a que obliga la ley) especialistas y vecinos señalaron que existen serias deficiencias que ponen en riesgo a los habitantes, el medio ambiente y la infraestructura que la rodea.
Bajamar –el complejo habitacional que colinda con la Planta de IEnova—, hizo saber durante la consulta, que las políticas y propuestas éticas que la trasnacional maneja en su página de internet no se han expresado con ellos.
El director general del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Gustavo Alanís, informó que no obstante que los vecinos iniciaron conversaciones con la empresa IEnova a finales del año pasado, esta se ha negado a llegar a un acuerdo con Bajamar, pese al daño económico y riesgos a la seguridad que ha implicado para ellos la instalación de un complejo que almacena y maneja gas.
Las conversaciones con los vecinos, propietarios y residentes de Bajamar se cerraron en julio pasado. Sin embargo, a la autoridad, apuntó el abogado ambiental, se le dieron los estudios que muestran la muy alta vulnerabilidad de las personas que viven en las inmediaciones de Energía Costa Azul (ECA) –nombre de la regasificadora, que ahora quieren se llame ECA licuefacción— de tal manera que están esperando el resolutivo para que, en caso de que se le otorgue el permiso, interponer una acción legal que pudiera ser un recurso de revisión o un juicio de nulidad.
Alanís agregó que tener una regasificadora prácticamente en el patio de tu casa, implica para más de mil 500 personas que viven en Bajamar no solamente un peligro inminente a su integridad física, sino también económica, porque el desarrollo turístico que ahí estaba planeado se volvió imposible.
Una de las peticiones de los residentes y dueños de Bajamar a IEnova fue también que para cumplir con el estándar internacional la planta considerara un área de amortiguamiento —por seguridad y la salud de quienes están cerca— de 2.5 metros. Cosa a la que tampoco accedió ECA. Cuando se dio a conocer la reconversión de la planta, se anunció que una filial de Petróleos Mexicanos participaba en el proyecto, pero no se conocen detalles de dicha participación.
Durante una presentación, Darcel Hulse, quien fue presidente de Sempra en 2005, reconoció que las terminales de combustible deben estar a cuando menos mil 600 metros de los centros de población o infraestructura crítica para evitar accidentes y problemas adicionales. Hoy en día, ECA ni siquiera reconoce la necesidad de mantener esta distancia entre su planta y Bajamar.
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental, en voz de Gustavo Alanís, señaló que ante la solicitud de reconversión que ha hecho IEnova, las autoridades mexicanas tienen la oportunidad de hacer cumplir los estándares internacionales reconocidos incluso por la propia Sempra en California. Además, los inversionistas corren el riesgo de empantanar su proyecto por no cumplir a cabalidad el resguardo de sus impactos ambientales y sociales. Ahí están Dragon Mart, Tajamar y Cabo Pulmo.
IEnova va ahora por “Rumorosa Solar”, que requerirá desmontar 143 hectáreas de matorral desértico mocrófilo, donde hay especies vegetales amenazadas como el palo fierro, y animales cuya especie entra en la categoría de “amenazadas” como el tlalcoyote.





