Luis Ricardo Guerrero Romero
Mientras la mañana estaba ocurriendo, era la mamá de la niña la mujer que con algo de voluntad volvía a tomar el trapeador para el aseo, misma herramienta que sujetó ayer y otros muchos ayeres. La niña, por su parte, ignorante de las leyes locas de la sociedad, se atravesaba de un pasillo a otro, resbalando los pies de aquella muñeca, obsequio póstumo al mes de Navidad. Como ya era de saberse, el ir y venir de una niña por el piso que intentaba lucir limpio algunas horas, comenzó a desesperar a la mujer de manos de cloro, la madre hacendosa. Fue luego de unos minutos cuando el grito se alzó entre las nubes para reclamar el orden y el sosiego de la niña —un grito de una madre, cualquiera que sea el motivo, es una alarma de interesantes reflexiones—. Hubo pues en la pequeña dama un silencio que callaba con los ojos cristalinos y la boca seca, asimismo, despertó un golpe súbito en la mente, las ideas, e ingenio pueril. La pequeña Nicolasa, preguntó a su madre: —¿mi muñeca cómo grita? A lo cual, la madre en su sapiencial postura respondió: —Imagínate un grito de muñeca.
De suerte que el anterior texto pueda ser un exiguo ejemplo de apólogo, o bien únicamente uno más de los muchos relatos que anteceden a las muchas palabras que en este espacio intentamos deshebrar. Pudiéramos hablar de Nicolasa, por ser un personaje del tiempo navideño, de la palabra piso, hacendosa o nubes. Sin embargo, dedicamos estas líneas a algo que nadie ve, pero se ve: imaginar. El concepto de imaginación es muy amplio, así que me disculpo por los cientos de vacíos.
Imaginar es un hecho, o tal vez no del todo. Dado que los hechos suceden en el tiempo y nada que esté en la imaginación está en el presente, todo viaja en un plano a futuro. ¿Acaso alguien ha imaginado el pasado?, ¿hay humano que en el presente imagine ahora lo que desea que sucederá estando ya empezando? La imaginación es ingenio, pero también fe, muchos credos y creencias se fortalecen gracias a la facultad de la imaginación; y qué decir de los avances científicos, son la imagen de la imaginación.
Imaginar un grito, no es algo irracional, como lo es imaginar cosas bajo un episodio de estrés, no obstante, imaginar no es comprobación, y comprobación no es verdad, tal vez certeza. En la lengua latina decimos: excogito, para decir aquello que pensamos, pero lo pensamos fuera. Considero que, debe haber una bina de la exoimaginación y la endoimaginación. La gente imagina cosas fuera de sí, cosas extrínsecas, extravagantes y exóticas, pero no imagina el milagro que en este mismo momento pasa dentro de nuestra persona y de nuestro cuerpo, pues una cosa es lo que le pasa al organismo (y nadie lo imagina sólo lo deja funcionar), y otra cosa es lo que acontece a la persona. La palabra: imago (simulación, fingimiento, figurado); es el antecedente de la imaginación, como también del verbo imaginar. En griego antiguo tenemos el eidos, la idea; pero además el término eidolón¸ lo imaginario. La imaginación es un salto de fe, o bien no es algo muy interesante, al menos en la imaginación.





