Luis Ricardo Guerrero Romero
Después de unos sorbos profundos, extensos y reconfortantes, la barra de don Hilario Ponce necesitaba cerrar. Casi siempre pasaba lo mismo, apenas comenzaba Ramsés Epigmenio a calmar su sed y don Hilario le daba de un golpe la cuenta exorbitante a saldar. Para Ramsés Epigmenio pagar onerosas cuentas no era una calamidad, su trabajo honesto, respetable y transparente le daba la holgura para saldar ciertos lujos que más de la mitad de sus conocidos no estiman gastar. Hijo del papá, amigo del sindicato, compadre del amigo del cuñado del vecino de la esposa del encargado que le debe favores al tío de la empresa que le trabaja al sistema, Epigmenio era intocable.
A veces, suele pasar que, así como se lee, sólo siendo y haciendo contactos se logra avanzar en la vida. No importa tanto el estudio, o los honores con los que hayas sacado tus estudios, no interesa que seas el mejor de entre un grupo, tus dones y talentos son garnishes “granitura” en el coctel de la vida; lo que te va sumar y sin duda te ayuda a avanzar en la vida son los contactos en el sistema, llámese Iglesia, política, escuela, centros de salud, empresas, hasta el ahorro de la tanda con los vecinos se mueve y conmueve con la suma de los contactos, los favores, “los me das y te debo, los ayúdame a ayudarte, las cortas, los cariñitos de papel moneda, las esquinas, los de cómo no el favor” en el mejor de los casos la lista ya dicha y en el peor de los mismos se liquida la tranza con las nalgas en la secrecía del porvenir. Impasible sistema, no se inmuta, no se duele, no reflexiona, no resuelve de fondo. Es un artefacto que en manos del quien dirija cambia de mecanismo de la a hasta la z, sin motivos o sin razones y eso lo sabía muy bien Ramsés Epigmenio hijo del papá, amigo del sindicato, compadre del amigo del cuñado del vecino de la esposa del encargado que le debe favores al tío de la empresa que le trabaja al sistema. Impasible sistema, impasible Ramsés Epigmenio, y a veces también impasible tú y yo que, sabiendo, sabemos que no queremos saber estos recovecos sistémicos para seguir en una armónica convivencia social.
Como acabamos de leer, lo impasible tiene su icónica presencia en los sistemas, y claro que deben y tienen que existir, para mantener un orden, una dirección, pero para nadie es secreto que como bien fue afortunado Ramsés Epigmenio por ser conocido de tal por cual, así hay muchísimas personas que tienen un trabajo bueno gracias al usufructo de la bonita recomendación. Quizá muchos hemos sido acariciados por esta mágica situación, pero la cosa es pensar, ¿por qué debe ser así, por qué el piso no es parejo, a quién se le ocurrió que el humano debe ser adulado y endulzado para que el semejante vaya para adelante?
Todo eso, es fruto de lo impasible que es el sistema, Ramsés Epigmenio no tiene la culpa, ni yo tampoco, yo sólo vengo a decir que la palabra impasible tiene mucho que ver con el pathos [παθος], emoción, el sufrimiento, la indignación, la enfermedad. A partir del sustantivo latino: impatiens, incapaz de soportar, sufrir o dominar, y por extensión incapacidad de sufrir; dicha palabra se conformó con el prefijo im y el pathos del sufrir, de tal suerte que tenemos el inepto para sufrir, de conmoverse, el que no se emociona, el indiferente ante la circunstancia, el sistema impasible. Lo impasible es contra la naturaleza humana, es bestial.





