Jorge A. Pérez Alfonso

Con la inauguración de exposición Passport, de la documentalista y fotorreportera estadunidense Mary Ellen Mark (1940-2015), quien fue muy cercana al pintor Francisco Toledo, se celebró el jueves pasado el 30 aniversario del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB). También hubo un pastel el cual fue partido por miembros de la familia del artista, fundador del recinto.

Esa institución “no sólo es un espacio que recibe a miles de visitantes cada año, también ayuda a los jóvenes a acercarse a la fotografía, a ver el mundo a través del lente de los viajeros que exponen aquí”, señaló Sara López Ellitsgaard, presidenta de la Asociación Civil Amigos del Iago y del CFMAB.

Estuvieron presentes los hijos de Toledo, Laureana, Jerónimo, Natalia y Sara López, quien recordó que cuando era niña surgió en la mente de su padre la idea de crear el centro, y le dio forma con ayuda de amigos y entusiastas de la fotografía, como el colectivo Luz 96.

“Quiero agradecer al maestro Toledo, a mi papá, que apoyó a un grupo de jóvenes hace 30 años con una idea que hoy es una institución; esos jóvenes siguen visitando este espacio; aunque no esté con nosotros, espero que celebre este aniversario desde donde esté.”

Añadió, “recuerdo que comenzamos a comprar más y más libros sobre fotografía para llenar los estantes de la biblioteca, y que Mary Ellen Mark no sólo era la señora amable que quería mucho a nuestros perros”.

La relación de la fotógrafa con Oaxaca fue un profundo e ininterrumpido idilio artístico y personal que duró más de dos décadas. Visitaba la ciudad al menos dos veces al año, hasta su muerte, en 2015. Mark consideraba a la capital oaxaqueña su segundo hogar, y se convirtió en figura clave e influyente para la comunidad artística local.

Sara López destacó que si bien el CFMAB ha contado con cientos de fotógrafos locales, nacionales e internacionales, que han expuesto en las que antes fueron las salas de su casa, este sitio no sería lo que es sin la comunidad. “Quiero agradecer al público que nos visita y que nos da vida; a los estudiantes que vienen a tomar los talleres que ofrece el equipo del centro; a los que nada más vienen a tomarse la foto en el espejo de agua y al equipo del centro fotográfico que trabaja día a día para que todos disfrutemos este espacio”.

Reconoció también la labor que realiza Fausto Pérez Sánchez, director del espacio, quien destacó la unidad y el amor que los colaboradores y trabajadores han puesto en el centro fotográfico, el que, si bien, 30 años se dicen fácil, “ha requerido mucho esfuerzo de todas esas personas alrededor del centro”.

Laureana Toledo habló del amor con el que su padre creó este espacio. Recordó que en un principio él quería dedicarse a la fotografía, incluso es algo que le fomentó, por lo que decidió dedicarse a este arte.

Asimismo, mencionó que para ella es muy especial que el CFMAB llegue a los 30 años, pues ha mantenido un acercamiento con él, impartiendo talleres y curando exposiciones, entre otras actividades, por lo que desea que siga funcionado muchos años más, para lo cual se requiere del apoyo de todos, como comunidad, puntualizó.

Laureana Toledo destacó que espacios como este centro no existen en otros estados o en la Ciudad de México; si bien hay instituciones dedicadas a la fotografía, ninguna funciona o cuenta con lo que el CFMAB tiene en su acervo y destaca que está abierto a todo el público.

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