• Boyante, narcotráfico en Estados Unidos
  • Petróleo: Donald Trump afila colmillos

Carlos Fernández-Vega

No transcurre día sin que la Casa Blanca (directamente su inquilino Donald Trump o por conducto de alguno de los impresentables integrantes de su gabinete, como el halconcito Marco Rubio o el parrandero Pete Hegseth) amenace, chantajee, acuse y responsabilice a México por el tema del crimen organizado (con énfasis en el narcotráfico) sin que, en el correlato, la parte “acusadora” reporte, ni por aproximación, resultados positivos en la tarea que a ella corresponde (por ser un problema bilateral) en la lucha contra los cárteles de la droga.

Una tras otra, sin la menor prueba, que involucran a todo aquel que políticamente le resulte conveniente (siempre con el apoyo del grupo autóctono de cipayos a su servicio), al tiempo que se lava las manos de lo que sucede en su propio territorio, donde es cotidiano el enorme cuan inagotable flujo de droga, el lamentable registro de muertes por sobredosis de enervantes (muchos de ellos “legalizados” por el propio gobierno estadunidense y sus emporios farmacéuticos) y el creciente ejército de zombis callejeros que inundan las principales ciudades del vecino del norte, abandonado a su suerte por una autoridad que permanentemente se queja de que otros son “otros” los “responsables”, sin que mueva un dedo para siquiera mitigar tan dramática situación social y sanitaria, mucho menos impedir que su nación se mantenga como el mayor consumidor mundial de todo tipo de estupefacientes.

Y otro de los “compromisos” descaradamente incumplidos por el gobierno estadunidense, no único, desde luego, es el de cerrar su frontera sur al ilegal tráfico de armas (que se incrementó ferozmente a partir de que Felipe Calderón se instaló en Los Pinos) que nutre a los cárteles de la droga que operan en México, con un balance escalofriante: el jugoso negocio, con multimillonarias ganancias, para los intocados gringos dedicados al trasiego; el “pretexto” político para la Casa Blanca para que esté duro que dale con las acusaciones, y los muertos, la violencia y el costo para nuestro país.

En el mejor de los casos, de forma excepcional para tapar el ojo al macho, desde allá se reporta la incautación de algunas armas y cartuchos útiles, más con fines propagandísticos que efectivos.

Por ello, no es gratuito el puntual “recordatorio” de la presidenta Sheinbaum. La Jornada (Alma E. Muñoz y Arturo Sánchez) lo reseñó así: “en las reuniones bilaterales de seguridad hemos planteado a los estadunidenses que tienen que hacer su trabajo de detener armas que vienen a México, pero también detenciones de las organizaciones delictivas que distribuyen la droga en Estados Unidos y las de lavado de dinero; no todo es hacia afuera; ellos tienen que trabajar también hacia adentro. Es algo que permanentemente estamos diciendo en la reuniones bilaterales y por lo menos en el caso de armas ha habido incautación por parte de distintas instituciones de Estados Unidos para evitar que pasen a México”.

Pero, ante el ingreso masivo de armamento, el volumen incautado es mínimo e infrecuente, aunque la mandataria políticamente le da cierta importancia: “el decomiso en Arizona de 43 mil cartuchos es un buen ejemplo de cómo hay comunicación, porque habría que ver cuántas incautaciones de armas y municiones ha habido en Estados Unidos antes de la llegada del presidente Trump. Hemos insistido muchísimo en que así como ayudamos a que no llegue droga a su territorio (y el gobierno mexicano ha actuado en consecuencia, con históricas confiscaciones y destrucción de narcolaboratorios), ellos tienen que trabajar para que no pasen armas a México; hacemos nuestro trabajo todos los días, desde la atención a las causas hasta la coordinación permanente para poder detener a presuntos delincuentes, generadores de violencia”. Entonces, menos uso político-chantajista por parte de la Casa Blanca, porque, como bien subraya la presidenta Sheinbaum, “Estados Unidos tiene que hacer su parte; hay armas que se compran allá y pasan a México de manera ilegal”, amén de “organizaciones delictivas y no se podría pensar la cantidad de droga que allá se vende de manera ilegal”.

Las rebanadas del pastel

Trump y su pandilla afilan sus colmillos para clavarlos en las naciones con grandes depósitos de oro negro (el caso venezolano no es casualidad), porque el estadunidense Departamento de Energía reconoce que las existencias de su reserva estratégica de petróleo cayeron a su nivel más bajo de los últimos 43 años, “a medida que la oferta sigue reduciéndose a consecuencia de la (ilegal) guerra contra Irán”.

X: @cafevega

Reloj Actual - Hora Centro de México