Dpa
Barcelona. Freixenet, uno de los más importantes fabricantes del emblemático cava catalán, decidió hoy mantener su sede social en Barcelona, después de que en las últimas semanas se produjese una fuga de empresas de la región por el desafío independentista.
Freixenet también había sopesado trasladar su sede fuera de Cataluña ante el desafío del ahora destituido Gobierno regional, un camino que ya emprendieron más de mil empresas, entre ellas la propietaria de Codorníu, otra de las marcas más famosas de cava.
Sin embargo, el consejo de administración destaca ahora el “cambio habido en los últimos días en la situación política y jurídica en Cataluña en el sentido de afirmación del orden constitucional” para justificar su decisión de mantener su sede en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona).
Se refiere con ello a la decisión del Ejecutivo central de destituir al “Govern” catalán de Carles Puigdemont después de que el Parlamento regional aprobase el viernes pasado la creación de una república independiente.
La decisión de Freixenet es la primera reacción empresarial positiva de peso tras la intervención de la autonomía catalana por parte del Gobierno de Mariano Rajoy. El fabricante de cava, famoso también por sus anuncios de Navidad, considera que es necesario “recuperar cuanto antes la dinámica económica positiva que se ha puesto en cuestión de forma grave, en los últimos dos meses”. “La recuperación de la normalidad económica, en Cataluña y en España, aconseja en este momento y en estas nuevas circunstancias no proceder al cambio de sede social, como corresponde a una empresa catalana y, por tanto, española como es Freixenet”, señaló el consejo de administración. El cava, denominación de origen de un vino espumoso similar al champagne, es la bebida tradicional con la que los españoles brindan en Navidades y un emblema de Cataluña. El rechazo al plan independentista de la región llevó por eso en el pasado a que diversas partes de España boicotearan su consumo.
En las últimas semanas decidieron sacar sus sedes sociales de la región grandes empresas como CaixaBank y Sabadell, los dos mayores bancos de Cataluña, y gigantes como Gas Natural Fenosa o el grupo internacional Agbar, matriz de Aguas de Barcelona.
El traslado de la sede social de una empresa tiene un impacto fiscal y laboral limitado, pero su efecto simbólico sobre el plan secesionista de Cataluña fue considerable.
La perspectiva de pérdida de poder económico es uno de los motivos que aumentó la presión sobre Puigdemont para que evitara declarar la independencia de forma unilateral el pasado 10 de octubre, como preveía su plan original, y suspendiera ese paso buscando diálogo con Madrid o mediación internacional en la crisis.
Sin embargo, finalmente el Parlamento catalán votó el pasado viernes a favor de la creación de una república independiente, lo que desencadenó la intervención del Gobierno de Madrid.





