Eirinet Gómez

El hombre yace en el piso con un puñal en el pecho. La mujer permanece unos segundos de pie frente a quien acaba de matar, le arroja una cruz y exclama: “¡Y delante de él temblaba toda Roma!” Es Floria Tosca frente al cadáver del barón Scarpia, en una de las escenas más intensas de la ópera Tosca, de Giacomo Puccini.

Este miércoles, la Compañía Nacional de Ópera (CNO) realizó un ensayo con público antes de la temporada en la sala principal del Palacio de Bellas Artes. La protagonista de este montaje es Tosca, interpretada por la soprano Yunuet Laguna, quien se impone en el escenario con su fuerza interpretativa y una voz que llena el foro.

Destacan la escenografía e iluminación de Jesús Hernández que resuelve con sencillez los tres espacios en los que transcurre la historia: la iglesia de Sant’Andrea della Valle, el palacio Farnese y el castillo Sant’Angelo. La iluminación acompaña la atmósfera emocional de cada escena: pasión amorosa, violencia y lucha de poder.

En el primer acto, Tosca, famosa cantante de ópera, entra a la iglesia donde se encuentra el pintor Mario Cavaradossi, de quien está enamorada. Mientras pinta el cuadro de María Magdalena, Cavaradossi esconde en la iglesia a Cesare Angelotti, prisionero político que acaba de fugarse.

Tosca, quien ignora la presencia del fugitivo, monta una escena de celos porque la representación de la santa corresponde al de una mujer rubia de ojos azules, mientras Cavaradossi sólo quiere deshacerse de ella para ayudar a Angelotti. Aquí ocurre uno de los momentos que hacen aflorar las carcajadas del público cuando, insistente, Tosca pide al pintor que cambie el color de ojos en la pintura.

“La voz de Tosca, muy sonora, muy potente, se desenvuelve bastante bien; tiene esos detalles de insistencia, de estar presente, que llena toda la sala”, expresó Patricia Ogaz, asistente frecuente a la ópera.

Pero los celos de Tosca pronto quedan desplazados por una amenaza mayor, cuando Scarpia, jefe de la policía romana, engaña a Tosca para tratar de capturar a Cavaradossi y a Angelotti.

Uno de los momentos más visuales se da al final del acto, cuando el coro aparece integrado a la escena sobre un andamio de tres niveles, mientras la iluminación reproduce la luz que suele colarse por las cúpulas de la iglesia. La imagen acompaña el Te Deum que cierra el acto y da al momento una dimensión solemne.

El jefe de la policía romana aparece sentado a la cabecera de una mesa larga, con una copa de vino en la mano y la pierna cruzada, dueño del espacio que lo rodea, en el segundo acto. Mientras canta sobre el poder con la misma tranquilidad con la que bebe, despliega la maquinaria que alcanzará a Cavaradossi y Tosca.

Scarpia, interpretado por Alfredo Daza, se desplaza de un lado al otro del escenario con una mano en el bolsillo mientras interroga a Tosca. Después, vuelve tranquilamente a su asiento, toma de nuevo su copa de vino y retoma las preguntas, como si la tortura de Cavaradossi no ocurriera en la habitación de al lado. Cuando la mujer ruega que detengan el tormento de su amado, Scarpia aplaude de manera histriónica y exclama: “¡La trágica Tosca!”

Un recurso que destaca en este acto es el uso de una proyección que permite ver lo que ocurre en la habitación contigua, donde Cavaradossi es torturado. Esto hace visible para el público una violencia que, en otras puestas en escena, sólo se conoce por las quejas del pintor que llegan desde otro espacio hasta la escena principal.

“La escenografía es bellísima, la orquesta suena preciosa, las voces se escuchan increíbles. Me gusta cómo resolvieron la escenografía, me encanta el uso de la tecnología”, expresó Yansidara Dávila, una de las espectadoras.

El recurso audiovisual continúa en el tercer acto, cuando Cavaradossi aparece junto a una barricada de costales y, desde ahí, piensa en su amada Tosca. Sus pensamientos se proyectan en una pantalla, donde el público puede ver a los enamorados abrazados o los besos. Una iluminación cenital genera un ambiente lúgubre que acompaña la espera del pintor ante su inminente ejecución.

En ese ambiente oscuro, Cavaradossi, interpretado por Arturo Chacón Cruz, domina el escenario al entonar E lucevan le stelle, una de las arias más conocidas de la ópera, en la que recuerda su amor por Tosca: “¡Y jamás había amado tanto la vida!”, expresó.

Aunque Tosca había conseguido que Scarpia le prometiera una ejecución fingida, el pintor es asesinado en realidad. Cuando los soldados llegan para detenerla, ella comprende el engaño y se arroja de las murallas del castillo Sant’Angelo.

“Fue una experiencia muy linda porque se aprecia con mucha claridad cómo la parte actoral y la parte musical se alimentan mutuamente en cada escena. Me cautivó. Destacaría al ensamble cómo eleva todo el performance de la intérprete principal”, apuntó Emilio Cardoso, otro de los asistentes.

El ensayo general de la CNO fue bien recibido por el público, aunque también hubo detalles por resolver. En determinados momentos, Tosca tuvo titubeos al pisar el vestido, mientras la orquesta alargó tiempos, lo que llevó a algunos espectadores a considerar que “estaba ahogando a los actores”.

Tosca, de Giacomo Puccini, se presentará los días 4, 6, 8, 11 y 13 de octubre en la sala principal del Palacio de Bellas Artes de 17 y 20 horas, con boletos agotados desde hace dos meses.

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