Jorge Torres

“Se muestra con objetividad y documentado las intenciones malévolas que dicha institución pretende realizar en contra de la vida humana, el matrimonio, y la familia tradicional”, dice un párrafo del editorial Ideología de Género que se publicó el día de ayer en el semanario La Red de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, en donde se abordan las publicaciones de Monseñor Michel Schooyans respecto a un estudio sobre la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus “verdaderas intenciones”; esta publicación se da en el contexto de condena que hiciera la ONU contra las marchas realizadas contra los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Fue a finales de septiembre cuando, en un comunicado conjunto, diversos organismos de las Naciones Unidas, entre ellas el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la UNICEF y la CEPAL, condenaron las reiteradas expresiones de odio, intolerancia, estigmatización y discriminación en contra de las personas de la comunidad gay. Asimismo, rechazaron también las expresiones en contra de la igualdad de género y los ataques contra las instituciones que trabajan para superar la discriminación, además hicieron un llamado a la tolerancia y al respeto a la diversidad.

Por su parte, esta editorial de la Iglesia potosina, la cual tiene aval del arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero, hace referencia a que “la doctrina de género” presenta varias metas para ser alcanzadas: en primer lugar, el abolir toda diferencia entre los papeles ejercidos por el hombre y los papeles ejercidos por la mujer en la sociedad, y especialmente en la familia, por lo cual palabras como “matrimonio, maternidad y familia deberán ser eliminadas la pertenencia natural a un sexo” para establecer “una sociedad de total igualdad y reciprocidad de las funciones del hombre y de la mujer. En esta sociedad todas las figuras posibles de comportamiento sexual deberán ser autorizadas e incluso legalizadas”.

La segunda meta, según la publicación, sería alcanzar “la destrucción de la familia, la concepción de la familia heterosexual y abierta procreación”, porque, afirma, para acabar con la familia conviene instaurar una cultura negando toda y cualquier importancia dada a las diferencias sexuales, a las diferencias genitales, y con la desaparición de esta diferencia dejan de existir consecuentemente el matrimonio, la maternidad y la familia, y, por otro lado, dar espacio abierto para “la promiscuidad, el repudio al vagabundo sexual, la homosexualidad, la sodomía, el lesbianismo, etcétera”, todo con su correspondiente legalización. Termina señalando que “poco a poco se va instalando el nuevo orden mundial, la nueva era, y la nueva religión”.

Finalmente, la Iglesia “recomienda ampliamente” a los lectores del semanario la lectura de las publicaciones: El Evangelio Frente al Desorden Mundial y La Cara Oculta de la ONU, para “tener una idea más objetiva de lo que está pasando en el mundo y en particular en nuestra patria con respecto al aborto, el control natal, la eutanasia, los matrimonios igualitarios”, además de comprender un poco más sobre las iniciativas “liberales” del presidente de la república, Enrique Peña Nieto, específicamente sobre los matrimonios igualitarios.

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