Algunos políticos profesionales actuales tienen actitudes cínicas y de presumir privilegios que hacen que sus actividades políticas se desvirtúen y se deslegitimen ante muchos ciudadanos que observan sus actos. La política local no está exenta de este tipo de comportamientos que desvirtúan a la política y generan un peligroso discurso anti-político.

Hace pocos días el escándalo surgió de nuevo en las redes sociales al exhibir a una diputada panista que también está afiliada al PRI[1]. Por el hecho de que ésta viajó a la final de un partido de fútbol americano en los Estados Unidos. Días después la diputada, indignada por las críticas en su contra, justificó el viaje diciendo que lo hizo con recursos propios y que ella y su familia tienen la solvencia suficiente para realizar esos costosos viajes. El caso no paró ahí y la diputada exhorto a los “criticones” a ponerse a trabajar tanto como los diputados y los “invitó” a sumarse al harto trabajo que tienen los diputados locales en las comisiones[2]. Días después de las mismas redes se hicieron públicas imágenes donde se puede ver a la diputada disfrutando de fiestas en la vida nocturna.

Si bien, hablar de este tipo de frivolidades rebaja la calidad de la política. Pues hay muchos temas mucho más relevantes que tratar que solo exhibir torpezas de diputados que no terminan de entender que son, por el solo hecho de ser representantes políticos, una cara pública y que sus actos se observan y tienen repercusión en la opinión pública. Esto no implica que este tipo de actitudes no importe. Al contrario, refleja de fondo a una cierta clase de políticos que creen que vivir de la política es un privilegio especial, como si constituyeran una casta aparte del ciudadano común, y que si se les critica y esto les incomoda, entonces responden con un burlón y cínico “pónganse a trabajar”. En razón de estas actitudes se exhibe el precario nivel profesional de estos políticos que no tienen otra vía de defensa más que acudir al cinismo para justificar sus actos.

Algunos argumentan que la vida privada se debe respetar, se dedique o no una persona a la política profesional; y que muchas personas también presumen fotos de fiestas nocturnas y viajes en sus propios espacios en las redes sociales. Bien valdría la pena recordar que toda función pública exige un mínimo decoro. Y sobre todo la modestia suficiente para demostrar que la política no es ningún espacio de privilegio. Ya que ese tipo de actitudes son las que muestran al político como un agente que busca primero su beneficio y que además no vive como el grueso de la mayoría de las personas de la comunidad que dice representar.

No es una cuestión de hipocresía. Es decir, de criticar estas actitudes incongruentes en los políticos y luego justificarlas, argumentando que “todos” presumen fiestas y viajes, y que por lo tanto eso es “normal” y no debería juzgársele al político que a fin de cuentas es humano.

El fondo del asunto es que el ver este tipo de aquelarres mediáticos, revela el hecho de que tenemos políticos y políticas profesionales que no viven, empero, como la mayoría de la población. Que llegan a sus escaños y cargos por sus amplios recursos económicos y sociales, y por tanto con mayores oportunidades de acceder al poder político. Y en un contexto donde la mayoría de la población es trabajadora y subsiste al día, el que los políticos presuman sus fiestas y viajes, y luego los defiendan como si fuera muy normal, revela entonces que nuestro sistema político excluye a muchos y que este tipo de políticos conocen solo la riqueza de donde vienen y no las dificultades que enfrenta la mayoría.

No es en consecuencia extraño que sean muy insensibles a los reclamos de una sociedad que carece de muchas oportunidades, y contesten con cinismo frases mentecatas como: “trabajen más”. Nuestras instituciones políticas son endebles. Y una evidencia de eso es que es más fácil que lleguen a ocupar los espacios institucionales personas que provienen de clases privilegiadas, que en general gente de la clase trabajadora.

En síntesis, en ese tipo de personajes en la política podemos identificar una lógica de cinismo. Ya que creen que todos son de su condición social, y que su actividad política es digna en tanto ellos también trabajan mucho, y entonces se les critica por envidia. Se auto engañan clamando respeto a su privacidad, cuando viven de una actividad pública que requiere por necesidad cierto grado de moderación y congruencia en las ventanas que dejan ver sus actividades y preferencias en las redes sociales. No entienden que lo “personal” deja en cierta medida de serlo cuando dedicarse a la política es esencia una actividad que siempre estará bajo el escrutinio público y las miradas de muchos. Y que además todo ciudadano tiene el derecho de exigir cuentas, para evitar que nadie abuse de sus cargos de poder.

Dedicarse a la política no es un trabajo fácil o frívolo –ya lo dijo Obama[3]–. Requiere de esas consideraciones elementales previas que todo ciudadano debe ponderar antes de entrar de lleno en su participación. Si un político niega tales condiciones es incongruente y defiende sus privilegios. Si no demuestra que vive como el resto que no tiene lujos o al menos con algún rasgo de modestia, entonces ahí se encuentra un indicador de que algo anda mal en las instituciones. Ya que estas focalizan sus beneficios solo para algunos, cuando en teoría debería de ser el espacio donde se toman decisiones que busquen una mayor equidad social y se esfuercen por mejorar la calidad de vida de la mayoría de la población. No solo de algunos pocos que pueden darse lujos “privados” y ven los espacios de representación como cotos privilegiados de poder.

[1] http://antenasanluis.mx/diputada-panista-xitlalic-sanchez-servin-priista-y-fiestera/

[2] http://pulsoslp.com.mx/2016/02/10/que-se-pongan-a-trabajar-responde-diputada-a-criticos-de-su-viaje-al-super-bowl/

[3] https://www.youtube.com/watch?v=kGXZ8NS-Klo y en inglés: https://www.youtube.com/watch?v=oDmIdhcQ4Ew&spfreload=10

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