Carlos López Torres

A propósito del Día Mundial del Teatro, cuya celebración fue ayer domingo de Pascua, uno no puede dejar pasar la ocasión para saludar fraternalmente a todos los actores, directores y guionistas locales, quienes hacen denodados esfuerzos por dignificar y acercar el arte dramático a la población.

Por supuesto, no faltan en algunas de sus presentaciones, la crítica mordaz a los actores políticos de la clase gobernante, cuyas declaraciones y acciones bien merecen la puesta en escena de ciertas parodias, aunque en estos tiempos de pragmatismo político excesivo algunos protagonistas no dejan pasar el momento para exhibir su histrionismo populachero, comúnmente llamado teatralidad.

Así por ejemplo, como un adelanto a la citada conmemoración mundial, el alcalde de Xilitla, Javier Pacheco Sánchez, acompañado con banda de viento como es su costumbre junto con el infaltable trío de huapangueros, hizo acto de presencia ante visitantes y turistas, que acudieron el pasado viernes al Castillo Surrealista de Edward James, para darles la bienvenida y ponerse a sus órdenes, a sabiendas que ya no los volverá a ver.

Afecto a tratamientos faciales al igual que la primera dama del municipio, donde los graves problemas de miseria, marginación y carencia de servicios, como el agua en las comunidades, es el pan nuestro de cada día, el edil se da el lujo de no recibir a los indígenas y hasta faltar a las sesiones de Cabildo por andar con su banda en cuanto mitote es invitado, siempre y cuando se le asegure que asistirá mucha gente.

Otros protagonistas políticos se empeñan en actuar como chivos en cristalería, en escenarios que se supone deberían ser modelo de institucionalidad, aunque el ejercicio teatral de levantar el dedo para aprobar las más inocuas iniciativas que sólo causan hilaridad a funcionarios incumplidos, es ya una vieja costumbre del quimérico Estado de derecho que algún día lograremos, según promesa reiterada del elenco de primeros actores que nos gobiernan, cuyos escenarios mediáticos les permite aparecer cotidianamente ante la estupefacta audiencia, a quien le resulta cada vez más difícil encontrar la relación entre la teatralidad y la realidad.

Ahí quedan para la antología de la picaresca política potosina algunos casos como el de la ex alcaldesa de Cerro de San Pedro, quien ante la falta de popularidad y las constantes críticas por su entreguismo a la Minera San Xavier, no vaciló en disfrazarse de matlachina para integrarse a la peregrinación tradicional de la Virgen de la Asunción, allá en la comunidad de Portezuelo.

Como tampoco debería faltar en dicha antología aquella célebre carpa de Tampacán, levantada en ese municipio por instrucciones del ex presidente municipal Cristian Joaquín Sánchez, sólo para festejar multitudinariamente a su progenitor, con el consabido abandono de cientos de grupos escolares dada la asistencia de miles de maestros al cumpleaños de Chógono.

Por cierto, el también ex diputado local, cuyas observaciones a su cuenta pública se perdieron en el abultado archivo del Congreso local, ya como diputado federal y cinéfilo, en lugar de proponer un punto de acuerdo para exigir que la Profeco obligue al monopolio de los Cinemex y Cinépolis que permitan el libre mercado de palomitas y otras engordantes chatarras, ha presentado una iniciativa para que los comelones mexicanos podamos meter lo mismo, pero más barato. ¡Vaya sesuda iniciativa del diputado!

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