María Elena Yrízar Arias
En la conferencia mañanera del viernes pasado en Palacio Nacional, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, con motivo de la actualización del informe de los hechos de violencia política que se han dado en el país, dio a conocer que la candidata a la gubernatura de San Luis Potosí, Mónica Liliana Rangel Martínez, había pedido al gobierno del estado la protección personal para que le garantizaran su seguridad, argumentando en su petición que fue amenazada. El presidente dio a conocer una gráfica del mapa nacional, donde se señala en primer término al estado de San Luis Potosí, en un recuadro al lado izquierdo se lee: “En la mesa de seguridad celebrada el día de hoy, que después de haber sido amenazada la candidata a la gubernatura Mónica Rangel solicitó seguridad al estado”. El presidente aseguró que mediante un plan se garantizará la seguridad de los candidatos, a través de protección contra delincuencia organizada y amenazas para evitar que pierdan la vida, como ya pasó en algunas regiones del país.
Es obvio que la amenaza que siente Mónica Rangel tiene su origen en las consecuencias que causó a los morenistas -que formaron ese partido- ante el agravio y repudio por la imposición antidemocrática, que provocó la indignación y rebeldía por la llegada de una priista como candidata a la gubernatura potosina. Los militantes de Morena se sienten burlados en su dignidad y no van a quedarse callados. Me parece que el líder de Morena, Mario Delgado, no conoce realmente a los militantes y simpatizantes de Morena, porque si los conociera, no permitiría que Alejandro Rojas Díaz Durán venga a San Luis Potosí a querer chantajear a los morenistas, diciendo palabras irracionales que pronunció en la Plaza de Armas el 20 de febrero pasado cuando fue recibido por una protesta de militantes y simpatizantes inconformes por la designación de la ex priísta y ex secretaria de Salud del actual gobierno, Mónica Rangel Martínez, así como de la candidatura de Xavier Nava Palacios, que es alcalde del PAN con licencia y quien buscará la reelección, pero ahora por Morena, donde dejó a la militancia la advertencia de que “rechazar las candidaturas de la ex priísta Mónica Rangel y de Xavier Nava Palacios a la gubernatura y la capital, respectivamente, sería traicionar el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador”. Lo anterior vino a echarle más leña a la flama que carcome la paciencia y la sensatez de los morenistas, que no les gusta que los traten de estúpidos con esas afirmaciones.
En el caso de Morena, el día que inició su campaña la doctora Mónica Liliana Rangel en Tamazunchale, un grupo de morenistas se manifestó en su contra, con consignas escritas en pancartas como ¡Mónica, Morena no te quiere! ¡Doctora muerte, ratera, no eres de Morena! y gritándole “Fuera, Mónica, fuera”. Además, fue rechazada y abucheada en pleno mitin. Ese día, en su discurso la candidata dijo que esa manifestación era violencia contra las mujeres.
El sábado 6 de marzo pasado, llegó a San Luis el presidente Mario Delgado, quien sostuvo un encuentro con la candidata Rangel en el barrio de El Saucito, donde se registró un choque entre morenistas y detractores de su candidatura que protestaron en ese evento. En el incidente, los inconformes arrojaron huevos a los vehículos de la caravana donde viajaba la candidata. Para el 10 de marzo, nuevamente Alejandro Rojas Díaz Durán declaró que además de que se presentará una queja en contra de los opositores de la candidata de Morena al gobierno del estado, “a fin de expulsarlos del partido”, también se pondrán dos denuncias penales, una por violencia política en razón de género, porque se violentó a la candidata, y otra por agresiones a los brigadistas, que sufrieron lesiones, causadas por diversos proyectiles. Lo anterior en lugar de abonar a la paz y tranquilidad de los morenistas agraviados, les genera enojo.
Entonces, es claro que los enemigos de la candidata los tiene enfrente, a un lado y en el mismo partido morenista como con Alejandro Rojas Díaz Durán, quien nuevamente acusó que los agresores de la semana pasada en Soledad de Graciano Sánchez al presidente Mario Delgado y a la candidata Rangel Martínez, fueron militantes del PVEM y personal en nómina del ayuntamiento de ese municipio, o sea, azuzados por la “gallardía”, movimiento liderado por José Ricardo Gallardo Cardona, candidato a gobernador de la coalición Juntos Haremos Historia, conformada por PVEM y PT. Pero, se hace la aclaración de que no presentó ninguna prueba de su dicho. Por otra parte, en respuesta a lo manifestado, Sergio Serrano Soriano, presidente del comité estatal de Morena, acusó a Rojas Díaz Durán de poner limón a la herida en vez de conciliar y le pidió retirarse de SLP, donde no tiene cargo partidista alguno, “ni calidad moral para venir a defender a una candidata que la militancia no quiere”.
¿De quién debe cuidarse la candidata de Morena? ¿Quién le ejerce violencia a quién? ¿Quién es aquí la víctima o quién es el victimario? La respuesta es que, al interior de Morena, el conflicto cada día crece más y no hay un liderazgo que ponga orden, aunque haya muchos militantes y simpatizantes que cuestionan la imposición de la candidata. Pero hasta ahora nadie los ha convencido de las bondades que supuestamente tiene la candidata, ni les han bajado la rabia que sufren, al contrario, cada día crece la indignación y las consecuencias que eso implica. Este problema no es tan simple y no se puede arreglar tan fácilmente, por ser tan complejo. Creo que se arreglará en las urnas el 6 de junio próximo. Allí se verá quién es quién en esta elección. Pero, de que se puede prevenir en lugar de lamentar las consecuencias, pues sí, pero, hay que preguntarnos: ¿realmente existe la voluntad política? Es claro que este es un conflicto de carácter interno de un partido político y su candidata.
No solo la candidata de Morena ha tenido problemas cuando sale a la luz pública. El lunes 15 de marzo, en Soledad de Graciano Sánchez, el equipo de campaña política de la coalición Sí por San Luis, donde Octavio Pedroza Gaitán es su candidato a la gubernatura, también sufrió una agresión en un vehículo con propaganda política, que se encontraba perifoneando, rompiéndole los vidrios. Ese ataque lo hicieron unas personas que se bajaron de un vehículo Chevy. La Fiscalía del Estado informo que recibió la correspondiente denuncia por la agresión sufrida, misma que ya se encuentra en proceso de investigación.
No merecemos más violencia, entonces, hay que evitarla, por el bien de todos.
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