Por Afp

Beirut. La cancelación de cientos de cuentas bancarias de partidarios de Hezbolá aviva la tensión en Líbano, donde el movimiento chiíta goza del apoyo de parte de la población y financia numerosas organizaciones caritativas.

Si los bancos “continúan por este camino” podrían acabar cerrando más de “10 mil cuentas”, ironiza el economista Ghazi Wazni.

“Cualquier individuo vinculado al Hezbolá o empleado de una de sus organizaciones se vería afectado”, agrega.

Las cancelaciones, iniciadas desde mayo por orden del Banco Central, tienen como objetivo evitar sanciones estipuladas en una ley estadounidense adoptada en 2015 para obstaculizar la financiación de la organización.

La ley sanciona a las instituciones financieras que “faciliten todo tipo de transacciones” para la organización o blanqueen sus fondos. También castiga a los bancos que posibiliten operaciones en beneficio de un centenar de entidades y de personalidades acusadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos vínculadas con el Hezbolá.

De acuerdo con el análisis de expertos, las medidas no perjudicarán sobremanera las finanzas del movimiento chiíta, catalogado como grupo “terrorista” por Washington y que dispone de una “economía subterránea” (mercado negro) que escapa al sector bancario.

Pero lo puso en un aprieto: las medidas afectan a varios diputados y a algunas organizaciones de su red caritativa, escuelas y centros médicos, de los que se beneficia gran parte de la población.

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