Ciudad de México. Evocar el legado de Santa Sabina y desmenuzar sus canciones para recrear otras sonoridades fue lo que hicieron Los Sabinos, grupo conformado por músicos que alguna vez pertenecieron a la banda que lideró la cantante Rita Guerrero, para musicalizar el clásico de cine silente Nosferatu: Una sinfonía del horror(1922), dirigido por F. W. Murnau, el cual presentarán este domingo en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.
Con el deseo de tocar juntos, “entre la nostalgia, el recuerdo y a modo de permanencia de nuestros compañeros que ya no están”, explicó el bajista Alfonso Figueroa; pero también con el ánimo de “hacer algo más que no fuera tan ligado a nuestro pasado”, fue que la agrupación se enfocó desde hace tres meses en el proyecto de revestir con música uno de los filmes icónicos del expresionismo alemán.
Para ello, retomaron “motivos de toda la discografía de Santa Sabina –temas como Vampiro, Nos queremos morir,Mirrota, Sueño de Agua, Vacío, Alas Negras, Símbolos, Miedo, Yo te ando buscando, Agua, Mar Adentro en la Sangre, “cuyo arreglo actual suena increíble”, y hasta Después del Muerto, uno de los primeros de la banda-, que serán interpretados con arreglos hechos especialmente para la ocasión; también se creó música nueva, y se diseña, porque hay momentos en los que cada músico va a improvisar solo, contra la pantalla”, explicó en conferencia de prensa el guitarrista Alejandro Otaola.
“Es como una canción de casi dos horas, tiene mucha evocación a lo que siempre nos ha inspirado, el lado oscuro, siempre desde el lado existencialista, desde el lado poético y de la literatura que manejó Santa Sabina”, abundó el guitarrista Pablo Valero; quien detalló que abordar este proyecto con las piezas de su antiguo grupo, “pero desglosadas, desmenuzadas, desbaratadas, puestas al derecho y al revés, (los) hace recobrar un legado y permite abrir las puertas a algo que está vivo”.
La versión del largometraje que se proyectará el domingo, es “la última copia formada” del clásico de 1922, a la cual tuvieron acceso con apoyo de Cinema 212, y que es punto de referencia del “cine de terror” con fuerte presencia en la estética y ritual escénico, que también caracterizó a la agrupación mexicana surgida a finales de la década de los 80, la cual se distinguió por su inusual propuesta, a veces catalogada como rock gótico debido a la evocación de imágenes sombrías a través de su lírica.
Por eso para Los Sabinos, integrado también por el baterista Patricio Iglesias, los tecladistas Juan Sebastián Lach y Jacobo Lieberman, el chelista Leonel Pérez y el saxofonista Aldo Max, trabajar en la musicalización de “Nosferatu es muy natural, pues fue evidente que está en nuestra historia” dijo Figueroa.
Hay una conexión entre Santa Sabina y el personaje nocturno, recordó Alejandro Otaola, puesto que “la versión de (Werner) Herzog fue la película favorita de Rita (Guerrero) de toda la vida; y se proyectaban fragmentos del Nosferatu de Murnau como lopps durante algunas canciones en los conciertos” de Santa Sabina.
“Decimos entre nosotros que no sabíamos que lo que en realidad hacíamos (antes) era componer para películas de terror. Hasta ahora lo venimos a descubrir”, comentó el bajista entre risas; pero para Lieberman esta “experiencia, llena de emociones y retrospectiva” lo llevó a recordar los inicios de la banda, cuando se reunía con Guerrero en su casa al sur de la ciudad de México en 1988.
Para Los Sabinos este proyecto permite, “de alguna manera, evocar las membranas más internas de lo que siempre hemos sido, no todos estuvimos en el mismo momento en Santa Sabina, pero de alguna manera nos une una especie de ADN, de genética”, agregó Valero.
Esta será la segunda vez que todos los músicos que fueron parte de uno de los grupos de rock más importante en la década de los 90, se reúnan en un escenario, pues la primera fue para el concierto Rita en el corazón, que se realizó en 2010 en el Teatro de la Ciudad, y será su debut bajo el nombre de Los Sabinos.





