Europa Press
Más de 15 mil ceutíes participaron este domingo en una concentración convocada por las Cuatro Culturas, las principales confesiones religiosas de la ciudad, según cifras aportadas por los organizadores. Acudieron ciudadanos que profesan el cristianismo, el islam, el hinduismo y el judaísmo. Sus representantes pidieron “respuestas” a las autoridades españolas y europeas, y una “atención con urgencia” ante la crisis migratoria.
La concentración se celebró en la Plaza de la Constitución bajo el lema “Basta Ya. Ceuta no se rinde”. Los concentrados defendieron la “convivencia” y la unidad de Ceuta, al portar banderas de España y de Ceuta, mientras coreaban consignas relacionadas con la situación migratoria y la defensa de la españolidad de la ciudad.
El acto contó con la presencia del presidente de la ciudad autónoma, el popular Juan Vivas, y de miembros de su gobierno, así como de representantes de Ceuta Ya!, PSOE y el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC). Vox no participó en la convocatoria.
Los representantes de las Cuatro Culturas leyeron un manifiesto en el que reclaman al gobierno de España, a las instituciones europeas y al resto de administraciones públicas una respuesta ante la situación que atraviesa Ceuta.
El presidente de la Comunidad Hindú y portavoz del comité organizador, Ramesh Chandiramani, fue el encargado de leer el texto. Antes de su intervención, los asistentes guardaron un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de la entrada masiva registrada el pasado 30 de julio, 83 sólo en aguas españolas.
Situación “extraordinarimente crítica”
Las Cuatro Culturas manifestaron su voluntad de ser “parte de la solución” y defendieron que la convocatoria se realizó para expresar aquello que une a los ceutíes “por encima de cualquier diferencia de credo, cultura, procedencia o tradición”.
Así, han señalado que Ceuta vivió “una situación extraordinariamente crítica” tras lo que definió como “una violación de la integridad territorial”.
Insistieron en que su reivindicación no nació “del rechazo a nadie, sino de la responsabilidad hacia todos” y situó la defensa de la convivencia como uno de los principales objetivos de la movilización.





