Ignacio Betancourt
En la caracterización del proceder del secretario de Cultura del estado, Armando Herrera, se podría construir, simbólicamente, también el perfil de la casi totalidad de los funcionarios del actual gobierno estatal, pues cortados por la misma tijera derraman impunidad, autoritarismo e irracionalidad, pero sobre todo son omisos frente a los problemas que su disfuncionalidad provoca a la población. Con el caso de la Secult se ilustra de manera paradigmática el comportamiento de funcionarios mayores y menores, pero de manera especial se va construyendo un listado de actitudes gubernamentales (burlas, amenazas, engañifas y todo tipo de artimañas y marrullerías), que a la larga habrá de contribuir a definir los procederes oficiales de la inmensa mayoría de burócratas y funcionarios de toda laya, y podrá contribuir a la generación de mejores estrategias en los reclamos de la ciudadanía ofendida.
Con el deseo de que la reiteración del tema no hostigue al lector (siempre hay novedades), el caso emblemático ocurre en el Centro Cultural Mariano Jiménez, coordinado para su programación y funcionamiento (desde hace más de dos años) por un comité integrado por tres representantes de la Secult y tres representantes ciudadanos; sin embargo, y pese a diversos documentos firmados por la secretaría y los colectivos ciudadanos durante los años 2014, 2015 y lo que va de 2016, en los que de manera explícita se reconoce institucionalmente y se acepta la coordinación de la llamada Comisión Mixta para el Mariano Jiménez; desde el pasado mes de este año con el sorpresivo pretexto de haber nombrado un “encargado” del Centro Cultural, Armando Herrera impuso a un abusivo sujeto de nombre Alfredo Narváez Ochoa que de inmediato se autoasignó como “director del Centro” (esa plaza no existe) sin que nadie lo confirme ni mucho menos le llame al orden. De la ya larga lista de agresiones por parte de quien se comporta como el dueño de la hacienda en contra de sus peones, sólo se enumeran las más espectaculares: el lunes 29 de febrero, sin avisar ni consultar a nadie, Narváez Ochoa descolgó de una de las galerías del Centro Cultural, la exposición de obra plástica que el Colectivo Iyari integrado por jóvenes artistas plásticos mostraba al público (invitado a exponer por la Comisión Mixta); cuando se le preguntó al “encargado” el por qué de su agresión, sin contestar tomó el teléfono celular (habitualmente graba cualquier conversación que satisfaga el alma hitleriana) para, grotescamente, ¡llamar a la policía municipal!, es decir, el ladrón gritando agarren al ladrón. Cuando los uniformados se hicieron presentes (lo pueden corroborar más de diez testigos, entre ellos el director administrativo y el director de Gestión y Seguimiento de la propia Secretaría de Cultura quienes se hallaban en el lugar ¡participando en una reunión de la comisión mixta!) hubo un aire de incredulidad en el lugar. Mejor los propios uniformados fueron conscientes de lo inconveniente de su macanesca presencia y una vez que el energúmeno Narváez les firmó el documento con que ellos justificaban su presencia, se alejaron de inmediato con la violencia enfundada.
La exposición de los pintores del Colectivo Iyari fue arbitrariamente descolgada luego de tres semanas de haber sido inaugurada (con más de cien invitados) y pese a que el tiempo de duración para la misma era de dos meses, según se había decidido en la comisión mixta. Resulta por lo menos extraño que el secretario de Cultura (quien ha firmado también las minutas que reconocen la existencia del comité Secult-ciudadanos) informado ya por los colectivos de las agresiones de su emisario, permanezca omiso e incluso hasta el día de hoy se niegue a recibir a los representantes ciudadanos. Entre otras cosas, Alfredo Narváez ha convertido al Centro Cultural en un basurero ignorando que al lugar asisten niños y ancianos, ha ido creando de manera compulsiva montones de basura de todo tipo y por todas partes; no contento con llenar de botellas vacías y trozos de madera y papelería al centro cultural, ha desaparecido las “banderas” (mantas y lonas) de los colectivos así como toda la publicidad de sus eventos ¿un soldado en guerra?
Lo que la Secretaría de Cultura pretende ignorar es que el Colectivo de Colectivos seguirá insistiendo en el respeto a la ley y en el reconocimiento de los compromisos pactados (y firmados) entre burócratas y ciudadanos. Por lo pronto ya preparan una denuncia ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (igual se denunciará ante la Comisión de Cultura del Congreso y ante la Secretaría de Gobierno del estado) en contra de Armando Herrera y de Alfredo Narváez Ochoa por sus inadmisibles ataques a la actividad cultural (por parte de los propios encargados de propiciarla). Los colectivos mostraron a esta columna copia del oficio en que el secretario de Cultura comunica que les recibirá tal día y a tales horas; sin embargo, un día antes les llamó una secretaria diciendo que no podrían recibirlos el día anunciado y que luego les darían una nueva fecha (nunca volvieron a llamarles), por tal razón los colectivos ya analizan la posibilidad de realizar un reclamo frente a la Secult hasta en tanto Armando Herrera no reciba a los representantes del Colectivo de Colectivos y ponga un alto al fascista Narváez Ochoa, quien se imagina que le regalaron una hacienda de antes de la revolución; con un atraso de cien años supone que en pleno siglo XXI cualquier energúmeno apoyado por funcionarios incapaces puede vulnerar impunemente a los ciudadanos (la impunidad vuelve idiotas a los impunes). A casi un mes de estar siendo permanentemente provocados e insultados (con la anuencia de la Secult), el Colectivo de Colectivos intentará agotar la vía jurídica, no tanto con la vana ilusión de que se respete la ley, sino para mostrar el desvergonzado desacato a toda legislación, sea la Constitución de la República o cualquier reglamento. Mientras tanto, el Colectivo de Colectivos reitera su invitación al público en general para que asista a los conciertos con que la comunidad musical de la ciudad rinde homenaje al maestro Ramón Nieto (a un año de su fallecimiento), todos los jueves (a las 20 horas) y los domingos (a las 18 horas) del mes de marzo en el Centro Cultural Mariano Jiménez. La entrada es gratuita.
Del poeta Charles Bukowski (Alemania 1920-Los Ángeles 1994) su poema titulado Aire y luz y tiempo y espacio: ¿sabes?, o era la familia, o el trabajo,/ siempre había algo que se interponía,/ pero ahora he vendido la casa y he encontrado este lugar,/ un estudio amplio, tendrías que ver el espacio y la luz,/ por primera vez en mi vida tengo tiempo/ y un lugar adecuado para crear.// No, chico, si quieres crear/ crearás aunque trabajes 16 horas diarias en una mina de carbón/ o estés desempleado y vivas en un cuartito con 3 críos,/ crearás aunque te hayan arrancado partes del cuerpo/ y de la mente,/ crearás estando ciego, inválido, loco,/ crearás aunque un gato se te encarame por la espalda/ y la ciudad entera tiemble sacudida por un terremoto/ o por las bombas, las inundaciones o los incendios.// chico, el aire y la luz y el tiempo y el espacio/ no tienen nada que ver y no crean nada/ excepto quizá
una vida más larga que te permita/ encontrar más excusas.





