• Ebrard, “entusiasmado”
  • ¿Diez o dieciséis años más?

Carlos Fernández-Vega

Entusiasmado por lo que califica de un “buen resultado”, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, notifica que “en el peor escenario” el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) “sólo” se mantendría vigente de aquí a 2036 por dos razones, aunque detalla que el reglamento del propio mecanismo fija el 1º de julio de 2026 la fecha límite para que alguno de los tres gobiernos involucrados patentice su decisión de no continuar con dicho mecanismo (lo que hasta ahora no ha sucedido), de tal suerte que la vigencia se reduciría a una década; la segunda, que en esa misma oportunidad cada uno de ellos deberá dejar en claro si su país extiende el acuerdo a 16 años, algo con lo que está de acuerdo la parte mexicana.

Emocionado, el funcionario cree que por ser firmado por las tres naciones, el reglamento del T-MEC (específicamente su artículo 34.7) alcanza y sobra para ratificar el mecanismo comercial, aunque parece dejar de lado el delirante comportamiento de Donald Trump, quien desde su primera estancia en la Casa Blanca abiertamente se ha manifestado en contra de este acuerdo trilateral y en no pocas ocasiones ha amenazado con la salida de Estados Unidos, amén de enrarecer el ambiente y condicionarlo en cada revisión. De hecho, apenas unos cuantos días atrás el magnate naranja reiteró que a su país “le iría mejor sin el tratado”.

Sin embargo, Ebrard se muestra “confiado” en un “buen resultado”, porque el T-MEC es ley. Sin embargo, de cuándo acá Trump, en particular, y el gobierno estadunidense, en general, respetan la ley. Sólo hay que darse una vuelta por la historia del imperio para conocer de qué tamaño ha sido el “respeto” gringo de la legalidad, especialmente cuando se trata de las enloquecidas cuan unilaterales decisiones de la Casa Blanca, sin importar quién la ocupe.

Lo cierto es que el gobierno mexicano, de la mano del sector productivo privado, se aferra al citado mecanismo y elude cualquier posibilidad de encontrar alternativas más sólidas, confiables, democráticas y multilaterales para expandir su comercio exterior. No hay que olvidar que 85 por ciento de su intercambio global se concentra en el mercado del vecino del norte.

Llama la atención que el renovado entusiasmo de Ebrard choca con lo dicho una semana atrás por el propio funcionario: el T-MEC “tiene problemas serios de salud; estamos en el hospital; Estados Unidos dio un viraje radical, drástico, de todo el manejo comercial, y ahora domina un enfoque de seguridad económica y de diseño geopolítico en las relaciones mercantiles; la época de libre comercio está llegando a su fin, lo que significa que vas a pasar de esa hiperglobalización que esencialmente era el fin de la historia, el libre comercio, a un nuevo sistema donde vas a reinstalar aranceles diferenciados depende de dónde produzcas; es un diseño geopolítico; eso pega al crecimiento del país”. Entonces, habrá que ver hasta dónde rinde la “emoción” del secretario de Economía.

En vía de mientras, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe informó que México “es el país más expuesto a variación en los anuncios de inversión extranjera directa (IED) como consecuencia de la política arancelaria de Estados Unidos. Incluso en 2025, estos flujos cayeron 5 por ciento y la baja en los anuncios de nuevas inversiones fue liderada por la industria automotriz. El año pasado, sumó 43 mil 221 millones de dólares frente a 45 mil 475 millones registrados en 2024. La diferencia respecto a lo reportado por la Secretaría de Economía se debe a que la dependencia mexicana difunde sus cifras con base en una edición anterior del Manual de Balanza de Pagos y Posición de Inversión Internacional” ( La Jornada, Dora Villanueva). Con todo, nuestro país se mantiene en la segunda posición latinoamericana como receptor de estos recursos, sólo por detrás de Brasil.

El organismo especializado de la ONU detalló que la reinversión de utilidades fue el principal componente de la IED hacia México, al haber representado 64 por ciento del total, pese a disminuir 3.7 por ciento el año pasado. Los aportes de capital crecieron 78.1 anual, con lo que llegaron a representar 17 por ciento de los ingresos totales, mientras los préstamos entre empresas se redujeron 34.8 y representaron 19 por ciento del monto total de entradas en 2025 (ídem).

Las rebanadas del pastel

¡Qué delicado resultó el barón de los abonos chiquitos y los intereses de agiotaje! No transcurre día sin que injurie y se mofe de todo lo que se mueva, utilizando los calificativos más abyectos, pero enloquece y se ofende cuando a él le gritan “perrita de Trump”.

X: @cafevega

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