Georgina Saldierna
Con sus constantes visitas a Washington, Alejandro Moreno, dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), busca impunidad y la intervención extranjera en el país, señaló la presidenta de Morena, Ariadna Montiel. El lunes, el priísta dio a conocer que presentó ante el Departamento de Estado de Estados Unidos una denuncia para que se revise la actuación de los consejeros electorales que le ordenaron bajar de las redes sociales de su partido las publicaciones que vinculan a Morena con el narcotráfico.
La dirigente el partido guinda respondió este martes, que cada vez que una investigación alcanza a Alejandro Moreno o a su entorno, intenta presentarse como perseguido político. Es una vieja práctica del régimen de privilegios: confundir la rendición de cuentas con venganza y disfrazar la impunidad de defensa democrática.
En conferencia de prensa, añadió que el priísta no está defendiendo la libertad, sino “el privilegio de no rendir cuentas”. Sumado a ello, lo trato de traidor a la patria y de ser “un dirigente sin autoridad moral que busca fuera del país la fuerza que ya no encuentra entre quienes dice representar”.
Montiel recordó que su homólogo del tricolor está acusado de enriquecimiento ilícito y desvío de recursos en su desempeño como gobernador de Campeche, y que el lunes pasado fue detenido el contador de la empresa de su hermano, señalado también de desviar dineros.Estimó facciosa la interpretación que el ex gobernador pretende hacer del artículo 61 constitucional.
Esa disposición protege la libertad de los legisladores para ejercer su función parlamentaria; no convierte las cuentas del PRI en una extensión de la tribuna ni ampara la imputación de delitos, sin sustento.Apuntó que su partido seguirá pidiendo al Instituto Nacional Electoral (INE) que avancen las denuncias para que se retiren las publicaciones que “con mentiras señalan a nuestro movimiento”.
Recordó que las disposiciones sobre calumnias electorales surgieron de la reforma electoral de 2014 que impulso y aprobó el PRI. “Cuando esas reglas se aplicaban contra sus adversarios las llamaban legalidad; ahora, cuando alcanzan a su dirigencia las califican de dictadura”.







