• Ferromex: “no hay daños”
  • La gringa y los sionistas

Carlos Fernández-Vega

La historia se repite, como tantas otras veces: del “mayor desastre ambiental en la historia de la minería en México” (40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en los ríos Sonora y Bacanuchi, el 6 de agosto de 2014), sin dejar de lado el derrame de tóxicos en el Mar de Cortés (3 mil litros de ácido sulfúrico, en julio de 2019), a lo más reciente, que no lo último (70 mil litros de hidrosulfuro de sodio vertidos en un arroyo de Naco, Sonora, el pasado 26 de julio, afectando una zona de 1.7 kilómetros cuadrados; originalmente se habló de 59 mil litros), tras el descarrilamiento de un vagón de Ferromex (propiedad de Grupo México) en el municipio de Naco, Sonora, y lo que se acumule.

Ello, sin olvidar el homicidio industrial en Pasta de Conchos, Coahuila, en el que murieron 65 mineros y las dos de tres huelgas mineras sin solución por la parte empresarial. Y los responsables de estas ignominias son los mismos: Germán Larrea y su corporativo minero y de transporte.

En ninguno de los casos citados el barón y su imperio tuvieron mayores consecuencias, por mucho que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (con funcionarios bastante permisivos en el régimen anterior y el actual) aseguren que aquellos “están obligados a remediar el daño ambiental” provocado en todas esas ocasiones. Y como en ellas, ahora la empresa asegura que “concluyó las labores de contención y limpieza” del más reciente derrame de tóxicos en Naco, Sonora; es decir, lo mismo que sostuvo en 2014 y 2019.

Y como el magnate y su corporativo se niegan a atender las consecuencias de tales derrames, ahora (como en 2014 con el de los ríos Sonora y Bacanuchi), desde Hermosillo ( La Jornada, Cristina Gómez Lima, corresponsal) se informa que “Luis Arturo Ozuna Vázquez, de 53 años, permanece hospitalizado en estado grave, tras resultar afectado por la inhalación de gases derivada del derrame de aproximadamente 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio provocado por el descarrilamiento de un tren de Ferromex en el municipio de Naco, confirmó la Secretaría de Salud Pública de Sonora.

“El citado es una de las primeras personas trasladadas para recibir atención médica tras la emergencia registrada la noche del pasado 26 de julio, que generó una nube de vapores, la cual obligó a activar un operativo de protección civil y salud en la zona fronteriza; el paciente presenta un edema cerebral derivado de la inhalación de los gases tóxicos liberados (por Ferromex), además de daño neurológico y pulmonar”. Por cierto, Ferromex aseguró que ese vertido “no dejó personas lesionadas ni afectaciones directas a la población; no existe registro oficial de secuelas de salud relacionadas con este hecho”.

Pero la citada no es la excepción, pues a 12 años del “mayor desastre ambiental en la historia de la minería en México” (6 de agosto de 2014, por cortesía de Larrea y su corporativo), “los habitantes de la cuenca del río Sonora denunciaron que la contaminación provocada por Grupo México permanece sin una reparación integral debido a la falta de remediación ambiental, la ausencia de justicia, la opacidad en las negociaciones y la complicidad de autoridades con la empresa responsable”, sin olvidar la contaminación prevaleciente en los ocho municipios afectados; la espera por una reparación integral se ha convertido en parte de la vida cotidiana de quienes habitan la cuenca; el desastre no terminó con las acciones iniciales de limpieza anunciadas hace años, sino que continúa reflejándose en enfermedades, incertidumbre y desconfianza hacia las instituciones encargadas de atender el caso” (ídem).

En Naco, Sonora, los regidores del ayuntamiento exigieron que se esclarezcan las dimensiones del daño provocado por el derrame de más de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio, luego de que autoridades federales confirmaron que Ferromex, filial de Grupo México, es la responsable de remediar las afectaciones ambientales derivadas del “accidente”. El alcalde Lorenzo Villegas Vázquez había dicho que “estudia la posibilidad” de demandar a Ferromex, pero hasta ahora no se conocen las acciones legales, si las hubiera, en contra del corporativo. Y se está tardando.

Entonces, ¿impunidad hasta cuándo?

Las rebanadas del pastel

La gringa Maru Campos no deja de enseñar el cobre: ahora sale a luz un “acuerdo de cooperación hídrica (de su gobierno) con el ministerio de Relaciones Exteriores de Israel”. ¿Qué tiene que ver el agua de Chihuahua, propiedad de la nación, con el genocida Netanyahu? ¿Orden de la Casa Blanca para que el régimen sionista meta la mano en los recursos mexicanos?

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