Fernando Camacho y Carolina Gómez
Ciudad de México. Aunque la actividad de voluntarios, la donación de comida y ropa para los damnificados del sismo del pasado 19 de septiembre no se han detenido por completo, en algunos centros de acopio ya comienza a notarse menos movimiento del que había durante los primeros días de la emergencia.
Es el caso del centro instalado justo afuera de la estación del Metro Parque de los Venados, donde los días miércoles, jueves y viernes pudo observarse a cientos de personas entregando víveres o preguntando en qué lugares hacían falta manos para quitar escombros. Hoy, nueve días después del temblor, ese frenesí ha desaparecido.
“Bajó bastante del domingo para acá. Aquí estábamos cargando unos 100 coches al día (con ayuda para los damnificados), pero el lunes pasado fueron 50 y el martes, 40. Ahorita no tenemos más que 10 paquetes de despensas. Sigue llegando gente, pero sí bajó la ayuda y eso es preocupante”, narró Juan Manuel Peralta, uno de los coordinadores del lugar.
“En los primeros días éramos como 300 voluntarios y ahora hay unos 30, pero tampoco está mal, porque el trabajo se hace más ágil. Creo que es normal esto, porque en el mismo afán de quitarse el estrés, mucha gente va a retomar su vida normal y baja el ritmo de la ayuda, pero tengo fe en que con las redes de información, la gente va a seguir ayudándose”, afirmó el joven voluntario.
A unas cuadras de ahí, en el 770 de la calle de Pilares, en la colonia Letrán Valle, la terapeuta Ana Ávila sigue contestando llamadas y mensajes para coordinar el acopio de los víveres que ella y un grupo de compañeros quieren llevar a Chiapas y Oaxaca, pero coincide en que la euforia de ayuda de los primeros días se está extinguiendo demasiado rápido.
“Al principio fue un rush de que todo mundo quería ayudar, ‘ya fui a donar mi despensa y a comprar víveres’, pero a partir del domingo, empezó a bajar mucho, porque es normal: la gente regresa a su ritmo de vida y dice ‘ya doné una despensa, ya deposité en tal cuenta’ y piensa que con eso las personas van a vivir dos meses, y no” es así, alerta.
“Están cerrando muchos centros de acopio por esa percepción de que ‘ya pasó’. Nos estamos quedando muy cortos y esto apenas empieza”, subraya Ávila, quien afirma que en Chiapas, Oaxaca y Puebla hace falta mucha ayuda, sobre todo con cobijas, lonas para guarecerse de la lluvia y comida para bebé.
Por su parte, integrantes de diversas órdenes religiosas –como los sacerdotes claretianos y los misioneros Servidores de la Palabra– también se sumaron a las labores de apoyo a la población afectada y habilitaron centros de acopio en las colonias Del Valle y Condesa, así como en el multifamiliar de Taxqueña derrumbado y en la Delegación Xochimilco.





