Ignacio Betancourt
En algo que parecería una auténtica conjura federal, estatal y municipal contra toda manifestación artística o de difusión cultural independiente (la institucional ya la tienen aplastantemente acotada), los atropellos de quienes son pagados para promover por parte del estado la actividad artística, siguen a la orden del día. Resulta inevitable no recordar lo que dicen de cierto militar nazi, quien sin empacho declaró: “Cuando escucho la palabra cultura, saco la pistola.”
Ante la desaparición del Conaculta y la imposición de una secretaría nacional para la cultura, actualmente reina el caos y los presupuestos se complican, así que cualquiera de las cotidianas atrocidades que habitualmente realiza la llamada burocracia cultural ocurrirán porque “no hay dinero”; lo que no queda muy claro es la relación entre la descomposición administrativa como consecuencia de la nueva secretaría federal de cultura y la represión para las iniciativas culturales ciudadanas; ya se rumora que buena parte de las agresiones que el gobierno federal y los estatales y los municipales realizan en perjuicio de las manifestaciones artísticas son consecuencia indirecta de la pregunta que algunos intelectuales hicieron a Peña Nieto, cuando iniciaba su gestión, respecto a dar un comentario sobre tres libros que hubiera leído, como evidentemente no ha leído mas que el telepromter quedó exhibido al no poder responder. Cierto o no, lo real es que las agresiones institucionalizadas en contra de la actividad cultural de la población (sea quitando presupuestos, sea provocando para reprimir) se multiplican por toda la dolida geografía nacional.
El Patronato Pro Defensa del Patrimonio Cultural e Histórico del Municipio de Cerro de San Pedro, AC, denunció ayer en conferencia de prensa, el allanamiento de la Casa Cultural de la comunidad por parte del presidente municipal de Cerro de San Pedro, quien de acuerdo con la Minera San Xavier y sin advertencia alguna para los usuarios decidió instalar la comandancia de policía en el local donde funcionaba la Casa de Cultura. Así pues, el pasado 8 de abril las autoridades municipales de Cerro de San Pedro destruyeron más de 140 metros cuadrados de murales artísticos, “desaparecieron” varias obras plásticas, destruyeron acervos bibliográficos y robaron equipos diversos. Todo indica que lo sustraído por los funcionarios municipales está “bajo resguardo en un inmueble en posesión de Minera San Xavier”. Los integrantes del Patronato Pro Defensa del Patrimonio Cultural e Histórico ya han denunciado el atropello ante el gobernador del estado y ante el secretario de Cultura. La complicidad entre la MSX y el presidente municipal para atentar contra las actividades culturales independientes es algo inadmisible, habrá que estar atentos al comportamiento del gobernador Carreras ante tan grave atentado. ¿Qué se puede inferir del espectacular ataque por parte de una presidencia municipal, en contra de una instancia de arte y conocimiento generada por la propia comunidad?
Como natural prolongación de la embestida gubernamental contra las manifestaciones culturales a lo largo y ancho del país, habrá que denunciar por todos los medios las agresiones que la Secretaría de Cultura realiza en contra de los ciudadanos que hace dos años impidieron la desaparición del Centro Cultural Mariano Jiménez. Su “venganza” la realiza a través de un agresivo provocador que responde al nombre de Alfredo Narváez Ochoa, quien hace algunas semanas fue nombrado como “encargado” del Centro Cultural y desde entonces sólo se dedica (y por ello le pagan con nuestros impuestos) a agredir, con la abierta complicidad de la Secult, al Colectivo de Colectivos (artistas y académicos independientes) que desde hace más de dos años coordina el Mariano Jiménez a través de una comisión mixta, integrada por tres representantes de la Secult y tres del Colectivo de Colectivos, la cual Alfredo Narváez Ochoa se niega a reconocer pese a que el propio secretario de Cultura y el mismísimo Alfredo han firmado compromisos que se niega a asumir violando toda normatividad jurídica. ¿Por qué lo permitirá la Secult?
Luego de infamias como descolgar una exposición sin avisar a nadie, o llamar a la policía para imponer sus agresiones, Narváez Ochoa continúa violentando toda legalidad. La más reciente fechoría la realizó el viernes 8 de abril; ignorando la programación que había determinado la Comisión Mixta impuso a otro expositor en el mismo día que el Colectivo de Colectivos inauguraba otra muestra en una de las salas del Mariano Jiménez, con la novedad de que ahora no llamó a la policía municipal sino que llevó a un grupo de golpeadores (no se sabe si empleados de la propia Secult o contratados por el “encargado”) y provocadores que grabando todo con cámaras y celulares intentaron impedir el evento de los colectivos. Afortunadamente se pudo obtener abundante material visual en donde los provocadores del “encargado” amenazan y desafían a los integrantes del colectivo.
El más reciente atentado de Narváez Ochoa consiste en el acoso que realiza contra el representante de los colectivos quien por la mañana ocupa un lugar habilitado para la realización de talleres artísticos, a pesar de que el 30 de marzo se firmó una minuta con el secretario de Cultura, el propio Alfredo Narváez, Arturo Gómez Díaz, director de Gestión y Seguimiento y dos integrantes de los colectivos en donde se señala que: “Se propondrá al Colectivo de Colectivos un convenio sobre el uso de espacio físico, a celebrar entre la Secretaría de Cultura y una persona física que sea designada por ellos mismos”, sin embargo, el “encargado” se niega a reconocer lo que el secretario de Cultura y él mismo firmaron días antes e insiste en desalojar como sea a artistas y académicos del colectivo, sin convenio alguno y sin que exista ninguna propuesta para definir las condiciones del uso de un espacio para los ciudadanos (que impidieron la desaparición del sitio), como se firmó en la minuta de la reunión celebrada en la oficina del secretario de Cultura el pasado marzo.
Del poeta zacatecano Ramón López Velarde (1888-1921), de su libro Zozobra (1919) Mi corazón se amerita…: Mi corazón leal, se amerita en la sombra./ Yo lo sacara al día, como lengua de fuego/ que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz;/ y al oírlo batir su cárcel, yo me anego/ y me hundo en la ternura remordida de un padre/ que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego.// Mi corazón leal, se amerita en la sombra./ Placer, amor, dolor… todo le es ultraje/ y estimula su cruel carrera logarítmica ,/ sus ávidas mareas y su eterno oleaje.// Mi corazón, leal, se amerita en la sombra./ Es la mitra y la válvula… Yo me lo arrancaría/ para llevarlo en triunfo a conocer el día,/ la estola de violetas en los hombros del alba,/ el cíngulo morado de los atardeceres,/ los astros, y el perímetro jovial de las mujeres.// Mi corazón, leal, se amerita en la sombra./ Desde una cumbre enhiesta yo lo he de lanzar/ como sangriento disco a la hoguera solar.// Así extirparé el cáncer de mi fatiga dura,/ seré impasible por el este y el oeste,/ asistiré con una sonrisa depravada/ a las ineptitudes de la inepta cultura,/ y habrá en mi corazón la llama que le preste/ el incendio sinfónico de la esfera celeste.




