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Astillero: Traiciones a la patria

Astillero, Pacto por México
  • Familiares de Margarita Zavala

  • Senadores con camiseta pro Hillary

  • FBI cede y favorece a Clinton

En un libro recién puesto en circulación, que forma parte de su estrategia de posicionamiento electoral, Margarita Zavala Gómez del Campo relata de entrada dos detalles familiares relacionados con acusaciones de traición a la patria y de filiación nazi. En el primer capítulo de “Margarita, mi historia”, titulado “Genealogía”, así inicia: “Diego Zavala y Ester (sic) Pérez fueron los padres de mi padre; los Zavala son originarios de Yucatán, pero mi abuelo lo confesaba a medias porque a esa rama de la familia, muy conocida por allá, perteneció don Lorenzo de Zavala, calificado de traidor pues luego de una larga vida como destacada figura política se estableció en Texas en 1835 y participó en el proceso que culminó con la declaración de independencia y, un año después, el establecimiento de la República de Texas, de la que fue efímero vicepresidente poco antes de su muerte”.

Continúa la ahora precandidata presidencial: “Aunque mi papá reniegue, mi madre simpatiza con la poca comprensión a este personaje (…) Dice con razón que en ese tiempo en Texas no había más que desierto y ciudades despobladas. Cuenta que su abuelo viajó durante un mes desde Chihuahua hasta San Luis Potosí en cinco diligencias para protegerse de un ataque de los indios, así que, sostiene, colonizar Texas era como colonizar Marte”.

Sin embargo, la prosa sostenidamente confusa de Zavala Gómez del Campo aplicó una especie de reversa sobre la marcha: “el caso es que don Lorenzo no perteneció a mi familia paterna (¿?: signos chimoltrufios por parte de Astillero), pero mi bisabuelo lo subrayaba para evitar confusiones (¿como la confusión propiciada por la propia Margarita, que líneas atrás señalaba que “a esa rama de la familia” Zavala “perteneció” don Lorenzo, acusado de traición a la patria?: pregunta astillada en busca de precisión familiar y política)”. Otra referencia al bisabuelo Diego Zavala: “…por alguna razón que ignoramos dejó Yucatán y se marchó con su familia a Morelos. Mi madre (…) piensa que existen dos posibilidades: o se saltó la barda por una aventura amorosa o por la imposibilidad de pagar sus deudas”.

El libro de Zavala Gómez del Campo, editado por Grijalbo, del grupo Penguin Random House, también menciona en sus primeros párrafos que su abuelo, Diego Homobono Zavala, y “toda su familia era almazanista, opositora por convicción” (Margarita contextualiza: en 1940, “el general Juan Andreu Almazán, principal opositor al candidato oficial, el general Manuel Ávila Camacho”), así que “en el movimiento de rechazo al fraude para imponer a Ávila Camacho, mi abuelo fue acusado del delito de disolución social: lo acusaron hasta de simpatizar con el nazismo, porque la madre adoptiva de su esposa era de origen alemán”.

Las circunstancias, implicaciones y consecuencias de lo hecho por Lorenzo de Zavala y por Juan Andreu Almazán no son tan simples como lo describe la mala redactora que ahora aspira a ser presidenta. La ligereza de las “anécdotas familiares” y el impreciso estilo de Zavala Gómez del Campo no dejan de revelar en ella una postura complaciente ante dos hechos que, en efecto, implicaron formas de traición a la patria, servicios políticos específicos que fueron influidos de manera taimada por factores externos.

Con parecida tenuidad de principios, este viernes se produjo una estampa insólita, de promoción electoral de una candidatura extranjera ni más ni menos que en el Senado de la República. Mariana Gómez del Campo, prima de Margarita Zavala, dio a conocer en Twitter la alegre portación de camisetas con un estampado de proselitismo: “Hillary for president, 2016”. Como es sabido, el calderonismo-zavalismo promueve a la esposa de Bill Clinton con la intención de equiparar su figura con la de otra mujer, que podría ser candidata de la derecha a la presidencia de México.

En la fotografía de referencia posaban la citada Gómez del Campo, panista, más la priista coahuilense Hilda Flores (quien creció políticamente a la sombra de Humberto Moreira, pero ahora, distanciada de Rubén Moreira, pretende buscar la candidatura a gobernadora de ese estado norteño) y dos perredistas: Zoé Robledo, hijo del exgobernador priista de Chiapas, Eduardo Robledo Rincón, y Dolores Padierna, quien junto con René Bejarano ha dirigido una corriente del sol azteca que hoy está a la baja. Cuatro senadores mexicanos, con un letrero en dorado al fondo: “La patria es primero” y, sobre esta frase, otra de similar contraste con las camisetas de azul demócrata estadunidense: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

En el vecino país, mientras tanto, ciertas élites parecían proclamar: “la candidatura de Hillary es primero”, de tal forma que el FBI anunció, a tiempo para que los votantes tomen en cuenta el sesgo, que ni una piedrita acusatoria había encontrado en la suma de correos electrónicos de los que días atrás había hablado. El pasado 28 de octubre, James Comey, director del FBI, informó a congresistas de Estados Unidos del hallazgo de correos electrónicos en el servidor de Anthony Weiner, quien hasta hace poco era pareja de Huma Abedin, poderosa asesora de Hillary Clinton. “Aunque el FBI no puede asegurar si éste es un material significativo, no puedo predecir qué tanto nos tomará este trabajo adicional”, dijo Comey a los legisladores.

Esas revelaciones empañaron la apariencia de que llevaba una delantera casi imparable la candidata Clinton, asociada desde largo tiempo atrás a actos con presunción de ilegalidad. Ahora, el mismo Comey, que no podría predecir tiempos para llegar a ciertas conclusiones, ha declarado que, a su parecer, no hay material para ir judicialmente contra la demócrata. En primera lectura, este gesto pareciera fortalecer a Clinton, como si le devolviera las posibilidades de triunfo, una especie de cierre de filas de las élites para potenciar a su favorita, oportuna manita de cochino al FBI, pero… ¡hasta mañana!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.