Israel López Monsivais

Ricardo Gallardo Juárez tiene poderes meta administrativos en SLP, de la noche a la mañana utiliza su rayo gallardizador para apoderarse del espacio público. Sin lugar a dudas el amarrillo es el color de moda: retorno de Pikachu con la viralización del juego Pokemon Go, el centenario del Club América y la polarización entre la ciudadanía potosina por el uso excesivo de este color en bardas, señalamientos de tránsito y publicidad.

Todos los partidos han realizado estas prácticas de marcar su territorio electoral durante el tiempo que dura su gestión. Sin embargo, ha sido un abuso el apropiamiento de los espacios públicos del actual gobierno local. Incluso se podrían considerar actos anticipados de campaña que pueden constituir violaciones a la normativa electoral.

En política la forma es fondo. Y en el análisis de la guerra de bardas entre los partidos políticos por los colores de la ciudad, no es el amarillo la única controversia. La mayor problemática es la promoción política de la palabra “gallardía”, en una clara estrategia de marketing con fines electorales para posicionar al presidente municipal como el gran beneficiado.

La autoridad electoral deberá revisar el uso de la imagen del edil potosino en los 50 mil paquetes escolares. Sumemos los espectaculares con clara referencia al PRD. Al lado de ello, en la publicidad del programa Borrón y Cuenta Nueva se dispuso un ventajoso fondo amarillo cuando es un programa de Interapas aprobado por las distintas fuerzas políticas del Congreso local.

Se puede observar que la mayor oposición al rayo gallardizador se encuentra en el séptimo distrito local (conservador y base electoral panista) al desgallardizar la barda que indica la entrada a la colonia Lomas. Mientras la simpatía está en las colonias populares. Así lo evidenciaron los vecinos que defendieron con gallardía los intentos del legislador Romero Calzada de pintar de blanco la barda del panteón de El Saucito.

Con la polarización del tema, una sociedad dividida desde la campaña electoral de 2015 y la inmediatez de la información se han descuidado temas de mayor importancia: opacidad del ayuntamiento, las obras que se realizan sin licitación, intolerancia a la crítica periodística (censura de la columna Los Jefes, escrita por Eduardo José Alvarado Isunza), gasto excesivo en publicidad y el caso de Sandra Sánchez Ruiz, que sigue sin aclararse.

Gallardo Juárez está en una clara guerra de posiciones con la construcción de un discurso hegemónico de la palabra “gallardía”. Queda claro que sea amarillo, tricolor o blanquiazul las cúpulas de la partidocracia llegan a acuerdos para mantener los beneficios del régimen, la impunidad y sus actos de corrupción. Ejemplo de esto es la aprobación del informe de las cuentas publicas por los legisladores.

La mínima cultura política nos lleva a poner etiquetas despectivas a los adversarios políticos. Es necesario elevar el nivel de discusión de la ciudadanía recuperando el debate de fondo y apropiándonos de los espacios públicos. No importa quién nos gobierne, se deben establecer colores estándares seleccionados por los potosinos y no por la voluntad de los partidos políticos.

Aguijón: Ricardo Gallardo Juárez anunció el futuro para todos sus opositores: censura a los periodistas y cerrazón a la crítica ciudadana.

Twitter: @francotiradort1

Mail: liclopezmonsivais@gmail.com

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