Jorge Torres
“Oremos a Dios por todos estos casos, entre ellas el segundo año de la desaparición de Lupita y su hijo Alan Tadeo, una situación desesperante en donde pedimos a Dios que toque el corazón de esos hombres, de todos aquellos que gozan viendo el sufrimiento de los demás”, dijo el párroco de la iglesia de San Sebastián que ofició una misa a dos años de la desaparición de la perito Guadalupe González Vázquez, quien fue vista por última vez, junto con su hijo Alan Tadeo Morales González, el 26 de octubre de 2014. Su familia realizó una misa para pedir que las autoridades den con el paradero de ambos y que se ablande el corazón de las personas que se los llevaron.
“Es buscar una aguja en un pajar”
Guadalupe salió de su casa la tarde del domingo 26 de octubre de 2014, cuando iba a realizar el pago de una tarjeta. Lupita llevaba a su hijo Alan Tadeo, de nueve meses de edad. Esa fue la última vez que su madre, Ana María Velázquez Córdoba, los vio.
Precisamente su madre dijo tener fe en que pronto se dará solución al caso, pues aunque la Procuraduría General de Justicia del Estado no le ha dado información, más allá de decirle que las investigaciones van avanzando pero que es como “buscar una aguja en un pajar”.
“Nos dicen que están trabajando, que hay avances, y estamos esperando respuesta, no nos dicen todo pero nos han dicho que van avanzando y que pronto se solucionará el caso”, agregó.
Mencionó que esta misa se realizó para pedir por que las autoridades “se pongan más las pilas” en el caso, pues aunque se le está dando seguimiento no se ven avances tangibles, por ello hizo un llamado a las autoridades para que “ya no tarden más” y den claridad al asunto, pues si han mencionado que hay responsables y líneas de investigaciones se dé la información puntual a la familia.
“Nos dicen que hay sospechas pero no tenemos la información concreta, esperamos que las autoridades pronto nos den avances, confiamos en que así sea”, indicó.
“Hay gente mala que no se toca el corazón”
Durante la misa, el párroco de la iglesia de San Sebastián señaló en su homilía cómo actualmente se está viviendo en un país donde hay gente sin corazón, que incluso ha señalado no sentir ningún remordimiento al secuestrar, matar o hacer daño en cualquier manera a otra persona, algo que atribuyó a la educación que viene desde el hogar, “los papás siempre hablando con malas palabras, a golpes, nunca tuvieron una caricia, nunca los corrigieron. A veces los padres de familia fallan en ver por los hijos, debemos entender que las cosas están mal”, mencionó.
Posteriormente pidió a los presentes orar por Lupita y Alan Tadeo, pero también por todos los desaparecidos de México, haciendo mención a los 43 normalistas de Ayotzinapa; además instó a los presentes a tomar las medidas adecuadas para contrarrestar el clima de inseguridad que se vive actualmente en la ciudad, por ello pidió también por las autoridades, para que hagan bien su trabajo y cuiden a los ciudadanos. “Hay gente mala que no se toca el corazón para hacer daño a los demás, tenemos que cuidarnos”, concluyó.





