Federico Anaya Gallardo

Ya vimos que los meses de julio y agosto están llenos de fechas conmemorativas y, buena parte de ellas, revolucionarias. El 4 de julio recordamos a una asamblea de súbditos coloniales que decidieron ser ciudadanos y declararse independientes de su soberano. (Sí, querida lectora, los EUA de 1776 eran una fuerza revolucionaria como nos recordaba Enrique Dussel en su Filosofía de la Liberación de 1977.) Seguimos con el 14 de julio cuando conmemoramos la Toma de la Bastilla y la caída de los privilegios feudales en Francia. El 19 de julio cruzamos el Atlántico para hacer memoria de El Triunfo de los muchachos en Managua –aunque nos duela ver a algunos de ellos convertidos en ancianos déspotas y tiranos. El 26 de julio celebramos el fallido Asalto al Cuartel Moncada en Cuba. Esta es una fecha interesante: no celebra un triunfo sino un anuncio. Nos permite cuestionarnos a quién absolverá la Historia y a quién condenará.

Agosto parece más parco en fechas, pero allí está el día 10. Un día así, pero de 1793, se levantó en armas la milicia ciudadana de París (“las secciones”) y La Primera Comuna tomó el control del país. Se abolió la monarquía, se redactó una declaración más radical de derechos y se proclamó el Calendario Republicano. Por cierto, hoy es 11 Termidor del Año 233 de la Gran Revolución. Fue en esa fecha y en ese año que apareció el lema Libertad, Igualdad, Fraternidad. Fue el 10 de agosto y no el 14 de julio cuando la ciudadanía francesa empezó a cantar La Marsellesa.

¿Por qué me puede tanto el 10 de agosto? Porque los liberales puros de Juárez se identificaban como liberales del año 93. Porque como los símbolos perdurables de la saga popular francesa se acuñaron entonces y no antes. ¿Por qué se ha olvidado el 10 de agosto? Porque los izquierdistas buena ondita de ayer y de hoy, los Desmoulins, los Payno, los Cabrera, han tratado de ocultarnos los méritos de la revolución radical advirtiéndonos que “la medicina puede salirnos más cara que la enfermedad” y que los excesos de El Terror no compensan las victorias republicanas. Olvidan que ese tipo de razonamiento los llevó primero a la corrupción del golpe de Estado de Termidor, luego a la dictadura de Bonaparte y finalmente a la Restauración. Precisamente por esto es que nuestro Juárez y los puros de 1857 creían en el legado del 10 de agosto de 1793.

Este tema merecería un comentario entero, pero ahora quiero regresar a los símbolos mexicanos. La semana pasada te comentaba, querida lectora, de la desazón que causó entre los reaccionarios mexicanos de hoy ver sobre la fachada de “su” catedral símbolos antiguos como Moteku-Tonatiuh (Nuestro Señor Sol) y símbolos del porvenir como un país adonde las mujeres sean libres de decidir sobre sus cuerpos. Esta locura veraniega de nuestras derechas hay que aprovecharla para analizar. Porque de eso se tratan las conmemoraciones: se traen a cuento los recuerdos para reflexionar, criticar y actuar de cara al futuro.

En mi artículo de la semana pasada para este espacio cité un pasajito de Octavio Paz de El Laberinto de la Soledad (1950): “Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía”. La afirmación sigue siendo válida, pero un signo de civilización es que ahora debatimos sin cesar en lugar de derramar nueva sangre. En mi entrega de esta semana para RompevientoTV, hilando sobre estos asuntos, mencioné que a fines del siglo XIX hubo una notable guerra de las imágenes sobre el Paseo de la Reforma de la ciudad de México.

Aquel combate comenzó en 1877 con la colocación de un monumento a Colón en una glorieta –donado por uno de los reaccionarios que invitó a Maximiliano, Antonio Escandón. Siguió con la colocación de tres tlatoanis tenochcas en el Paseo. El marcador final era 3 contra 2. Ahuízotl e Itzcóatl plantaban cara a Carlos IV Borbón y su caballito en el arranque del Paseo. Luego Cuauhtémoc enfrentaba a Colón de glorieta a glorieta. Las cuatro estatuas de religiosos que acompañaban a Colón no cuentan, pues dos eran de Defensores de Indios (Las Casas y Gante) y dos de frailes que nunca vinieron a México (el franciscano Pérez y el dominico Deza).

Foto 1: Indios Verdes en Reforma (circa 1895).

Y a lo largo de la arbolada avenida, cada Estado Federado mandó estatuas de sus héroes liberales. Nada mal. La memoria del Descubrimiento (y del genocidio que siguió) así como el recuerdo de la monarquía quedaban allí, pero la ciudadanía podía sopesarlos con la memoria de la resistencia contra los opresores y la promesa de las libertades que trajo la Reforma y la República Restaurada. (Porque el Paseo NO es “de la Emperatriz”.)

Así andaban las cosas en 1900. Nada mal. Pero entonces, sin mediar mayores explicaciones, el Gobierno Federal exilió a Ahuízotl e Itzcóatl (Los Indios Verdes) al otro lado de la ciudad. La vieja metrópoli mexicana ha tenido siempre un quiebre social Este-Oeste. Del lado occidental (por supuesto) se asentaban los criollos ricos y sus calles llevaban nombres como “de los Donceles” y “de los Plateros”; del lado oriental vivían gentes de medio pelo y pelados. Al oriente llegaban canoas a través de los canales en el aún vivo sistema lacustre. El Canal de La Viga entraba a la ciudad por allí, y en el Puente de Roldán se descargaban hortalizas y vituallas diversas.

Ciertamente, todas las clases sociales frecuentaban aquellos canales del viejo oriente chilango en los fines de semana. Se presumían corceles y carrozas en la calzada que bordeaba el Canal de La Viga y en Santa Anita se rentaban trajineras en las que se consumían antojitos y escuchaban músicas populares interpretadas por mestizos e indios. El triunfo liberal (y el folklorismo del emperador fusilado) permitieron que aún los criollos adinerados de Plateros y La Profesa comiesen tlacoyos y ¡hasta chinicuiles! por aquellos rústicos paseos. Tal vez por esto el Porfiriato ya envejecido decidió, en 1902, mandar las estatuas de los dos tlatoanis al punto adonde La Viga entraba a la ciudad. Y allá se quedaron medio siglo. El Canal de La Viga se desecó, pero el rumbo siguió siendo popular.

Foto 2: Los Indios Verdes en La Viga.

El Desarrollo Estabilizador desplazó a los dos tlatoanis más lejos, pero no al Oriente, sino al Norte. Se les colocó en la entrada de la carretera que conectaba a la metrópoli con Pachuca y que hoy es parte de la interminable Avenida de los Insurgentes. Allí permanecieron cada día más ignorados por una muchedumbre zumbante de choferes y pasajeros que terminaron por conocerlos sólo de nombre, porque la Estación Terminal de la Línea 3 de Metro se llamó Indios Verdes.

Foto 3: Los Indios Verdes en el Parque del Mestizaje.

En 2005 se reformó y mejoró la terminal Indios Verdes. Allí puedes entroncar con Metrobús, Mexibús y el teleférico chilango que sube a Cuautepec. Los viejos tlatoanis fueron de nuevo exilados. Hoy están a la entrada del Parque del Mestizaje, en la esquina de Insurgentes y Prolongación Misterios.

Las correrías de los dos tlatoanis por este valle de Anáhuac deberían ayudarnos a reflexionar. Van algunas preguntas y datos, querida lectora…

¿Por qué los porfirianos expulsaron a Ahuízotl e Itzcóatl de Reforma? Te invito a buscar en la página www de la Hemeroteca Nacional de México (Liga 1.) el ejemplar del sábado 2 de abril de 1898 de La Voz de México. Este era un “diario político y religioso” que se presentaba como “órgano de los católicos mexicanos”. Su redactor en jefe, Trinidad Sánchez Santos, presumía que dos arzobispos y diez obispos recomendaban su lectura. En esa edición, el órgano de los católicos dedicó varias notas a un escándalo reciente. Resulta que poco antes, un joven yucateco liberal había denunciado que en la plazuela de Loreto había un convento clandestino. (Recordemos que las órdenes de clausura están prohibidas por la Ley mexicana desde 1859.) Por lo mismo, madre superiora, monjas y novicias habían sido sacadas por la policía y llevadas ante los tribunales. La Voz denunció a los “insultadores de monjas” y argumentó que, si la Constitución permitía la libre asociación, debía permitirse a las mujeres reunirse y formar un convento de clausura. (Argumento falso: Los derechos humanos son irrenunciables y por lo mismo, nadie tiene derecho a renunciar a su libertad ni a autorizar a que una “superiora” le impida salir del convento.)

Pero vamos a las estatuas de los tlatoanis. Burlándose del “héroe” liberal, La Voz proponía, en su página 3, que “puesto que se trata de quitar a los dos indios verdes y monstruosos que dan la guardia á la entrada del Paseo de la Reforma, para reemplazarlos con algo menos feo, esperamos … vaciar en bronce al joven yucateco y elevarlo sobre uno de los pedestales vacíos, á fin de que sirva de ejemplo y enseñanza á las generaciones futuras. / Sobre el otro pedestal se erigiría … la estátua de la Libertad elevándose sobre las alas del Buen Sentido y de la Tolerancia. / Sería una pareja de un efecto verdaderamente gracioso…”

En otras palabras, para 1898 ya había rumores de que los dos monarcas mexicas serían quitados de Reforma. Ya ves la opinión de los católicos elegantes de aquella época. Cualquier parecido con los de la nuestra es… la simple continuación de la ideología reaccionaria. Tres años y siete meses después de la propuesta que te cuento, en su edición del 24 de octubre de 1901, La Voz atacaba al historiador liberal Juan A. Mateos por un farragoso discurso y menciona de paso que “los Indios Verdes … ya no están en la Reforma por obra y gracia del viaje de los Congresistas”. Al parecer, se trata de la realización, en nuestra capital federal, del Segundo Congreso Panamericano. (De esos encuentros nacería, años después, la OEA… esa cosa tan fea.) A santo de ese evento se inauguraron las nuevas y elegantes oficinas de la Secretaría de Hacienda en Palacio Nacional –diseñadas por Antonio Rivas Mercado (el del Ángel) y en cuya decoración destaca un “trofeo”, es decir, un ramillete tamaño natural formado por las banderas de los países americanos… y un busto de Cristóbal Colón. (Liga 2.) Así las cosas, la segunda reunión del panamericanismo ocurrió en medio de una nueva batalla entre hispanistas y mexicanistas –en la que perdieron estos últimos.

De hecho, las sesiones del Segundo Congreso Panamericano de 1901 se llevaron a cabo… ¡en el Casino Español! …que en esos días tenía su local en el viejo palacio virreinal de los Condes de San Mateo de Valparaíso (hoy, la sede de City-Banamex). Puedes ver, lectora, que los hispanistas-católicos-reaccionarios estaban trabajando seriamente símbolos, nomenclatura de calles y monumentos escultóricos. Dos años después de recibir a los panamericanistas, en 1903, el Casino Español inauguró su nuevo palacio en el número 29 de la calle de Isabel La Católica… que recibió ese nombre en 1892 durante las conmemoraciones de la hazaña columbina.

Termino con otra batalla de esta interminable (y apasionante) guerra cultural. En 2011 el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) inició su campaña “Racismo en México” con dos compañeros pintados de verde y vestidos a la usanza tenochca. Se subieron en Indios Verdes a la Línea 3 del Metro, se bajaron en Hidalgo y caminaron al lugar adonde habían estado los bronces de Ahuízotl e Itzcóatl. Le preguntaron a transeúntes y automovilistas si sabían que México era racista. (Liga 3.)

Sé que a los vecinos de la Alcaldía Gustavo A. Madero no les va a gustar, pero ¿no sería bueno regresar a nuestros dos tlatoanis al cruce de Reforma y Bucareli/Guerrero? O mejor, para que no se enojen las y los gamistas … ¿por qué no abrir un concurso para sustituirlos? Después de todo, El Caballito-Carlos IV fue reemplazado por un gran caballote amarillo de Sebastián. Importa lo del concurso. Debe ser abierto y serio. Para asegurar –por una parte– que Sebastián no reciba una enésima comisión de arte público y para que todas y todos discutamos la simbología que debe imperar en nuestro muy democrático, republicano y revolucionario Paseo de la Reforma.

agallardof@hotmail.com

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
https://hndm.iib.unam.mx/consulta/

Liga 2:
https://www.gob.mx/shcp/articulos/efemeride-22-de-octubre-de-1901-apertura-del-segundo-congreso-panamericano-en-palacio-nacional

Liga 3:
https://animalpolitico.com/sociedad/racismo-en-mexico-indios-verdes-regresan-a-reforma

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