Ignacio Betancourt
Peña Nieto declara que ir contra la reforma educativa (así la llaman ellos) es ir contra México. Lo que no se dice es que el México que ellos imaginan no es el país real donde habitan más de cien millones de seres humanos padeciendo los desaciertos de quienes dicen gobernarlos. Tal autoritarismo sólo implica los intereses de un pequeño grupo que a toda costa ha decidido apropiarse de la nación, sin jamás preguntar acerca de lo que opina la ciudadanía respecto a lo que el pequeño grupo decide desvergonzadamente a nombre de millones de seres humanos.
Pero dejemos por ahora las arbitrariedades nacionales y ocupémonos de lo que localmente agobia a los potosinos, una especie de trágica imitación de lo que ocurre internacionalmente. El mismo servilismo de Peña Nieto en torno a Donald Trump, lo repite caricaturescamente el gobernador potosino Juan Manuel Carreras con el presidente Peña. El llamado gobernador constitucional del estado es el inevitable subordinado de las disposiciones presidenciales, de esta manera cada que se le ocurre, o lo ordenen sus jefes inmediatos, declara a nombre del estado lo que le indican sus “superiores”, o lo que sus particulares intereses le motivan; es decir simple portavoz de lo que deciden “arriba”. Pareciera que el gobernador sólo existe para servir al gobierno federal, ignorando espectacularmente al estado que se supone debiera atender.
Ejemplos de decisiones personales u obediencias al poder establecido abundan, sólo señalaré la más reciente. En notas periodísticas nacionales aparecidas en la anterior semana, se señala al gobernador Carreras como uno de los siete gobernadores “que copiaron” la impugnación de la presidencia en contra del llamado “piso parejo” (ese que regulará la propaganda gubernamental en las próximas elecciones), presentándola como una iniciativa propia. En esa ominosa lista aparece el gobernador de San Luis Potosí adhiriéndose a la disposición presidencial, simplemente copiando el texto. El ciudadano se pregunta ¿cuándo el gobernador Carreras consultó su lamentable decisión? ¿Ser gobernador le autoriza a decidir por cuenta propia? ¿Son acaso los gobernadores dueños de los estados que dicen gobernar?
Pronto deberán entender que entre sus personales decisiones y las de la colectividad gobernada hay un abismo. ¿Cómo es que se decide impunemente a nombre de una población? En la más reciente servil intromisión Juan Manuel Carreras acudió a apoyar las objeciones que el señor presidente opuso a las decisiones que el Instituto Nacional Electoral presentó para evitar la propaganda sin control a la que diversos partidos preferirían sujetarse para promover a sus candidatos. ¿Cuándo consultó al Congreso local? ¿Y a los ciudadanos que pagamos a tales funcionarios? ¿Cuándo preguntó si San Luis Potosí estaba de acuerdo en apoyar la impune voluntad presidencial? ¿Esa es la manera de gobernar un estado? ¿Para servir al PRI se le nombró?





