Roberto Garduño y Enrique Méndez

Ciudad de México. El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, planteó reducir el número de armas en propiedad de las familias, así como reforzar la vigilancia y el control en las fronteras, porque la porosidad de éstas ha propiciando un incremento de su tráfico ilegal en el país.

Al presentar su informe anual ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, alertó que durante 2016 el país vivió una coyuntura crítica de derechos humanos, debido a la inseguridad, violencia, desigualdad, pobreza y exclusión, y refirió que al inicio de este año se despertó un descontento en la ciudadanía debido a las medias económicas adoptadas por el gobierno federal.

El ombudsman resaltó que el país vive un problema ante lo que definió como “prácticas de la venganza privada” y por un aumento en el acceso a armas de fuego.

Explicó que la política dirigida a frenar la violencia que afecta a niños y adolescentes es reactiva y señaló que ante hechos como la agresión armada de un adolescente en un salón de clases en Nuevo León no podrá frenarse con programas como Mochila Segura, que podría caer en una violación de derechos humanos a los menores de edad si no se siguen protocolos adecuados.

“La prevención debe ser una prioridad para familias y gobierno. Hechos tan lamentables como el ocurrido en Nuevo León  demuestran que se requiere atención en aspectos como el acoso escolar, problemas de depresión en niños y adolescentes, así como una regulación más estricta para posesión de armas. Las armas en las casas, aun las documentadas no son la solución a los problemas de seguridad, deben ser controladas y debidamente resguardadas por sus poseedores”, dijo en su informe que se realiza en el Salón Verde la Cámara de Diputados.

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