Israel López Monsivais

Ya pasada una semana, vertidas las opiniones y en la relatoría de los sucesos de la tan esperada visita del Papa Francisco a México, es necesario realizar un pequeño balance pensando a futuro. Debo confesar que aun siendo un militante jacobino ciertos aspectos del pontífice me agradan como actor político global y es el menos culpable del show montado por una clase política mexicana que no se comportó a la altura de un Estado laico.

La agenda que abordó el jefe del Estado Vaticano es la evidencia de la crisis social e institucional de la nación: corrupción, desigualdad, abandono de los pueblos indígenas, migración, narcotráfico y violencia, por referenciar algunos temas de sus discursos. Faltó hacer mención directa a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y énfasis mayor a los casos de padres pederastas.

Francisco es un actor multipolar que es muy activo en la geopolítica; su actividad de mediador entre Cuba y EU fue fundamental para dar inicio al deshielo, el respeto que ha mostrado por las distintas religiones y su último encuentro en el aeropuerto de La Habana con el líder de la Iglesia Cristiana Ortodoxa son muestras de la estrategia política de conciliación.

Jorge Bergoglio se impuso como líder espiritual y referencia ética en tan solo tres años. Aplicando la teología liberal de los jesuitas y la doctrina social se ha vuelto un disidente del conservadurismo de los jerarcas de la Iglesia Católica. Su discurso en defensa del medio ambiente (recomiendo leer la Encíclica Papal Laudato Si, se puede descargar gratuitamente en línea) y la denuncia contra la acumulación de la riqueza encuadran con los movimientos de vanguardia mundiales.

Son dos visiones con las que debemos analizar la visita del Papa: jefe del Estado Vaticano y líder espiritual de la Iglesia Católica. Es preciso reflexionar el despliegue de información de los medios de comunicación, el uso que se le dio y la asimetría de la misma. El duopolio televisivo se encargó de bombardear las 24 horas su programación, algunos otros medios a desprestigiar la visita y otros a cuestionarla.

Sin entrar a detalles de la prensa nacional, solamente destacado el seguimiento crítico que le dio el columnista Julio Hernández López en El Astillero del periódico La Jornada y la edición especial número 52 de la revista Proceso dedicada a Bergoglio. Por otro lado, el eco en los medios internacionales fue muy distinto. En concreto, The New York Times en su reciente versión en español publicó reportajes favorables al pontífice argentino. Mientras el periódico El País de España denunció los casos de padres pederastas, incluso en uno de los artículos recordó al potosino Eduardo Córdova, aún prófugo de la justicia.

La Iglesia Católica mexicana se encuentra desprestigiada. La mención en la película Spootlight de la pederastia en SLP es una llamado a la autoridad judicial para que no quede impune. Los reportajes de Jaime Nava en La Jornada San Luis son las voces de las victimas del abuso sexual que viven en el anonimato. Es momento de que la Iglesia Católica potosina obedezca las reformas impulsadas por el Papa que vino del sur.

Soy un pesimista esperanzado que identifica en la figura del jefe del Estado Vaticano un mensajero contra la desigualdad, corrupción y la acumulación de la riqueza. Veo en Francisco un aliado en la lucha para conservar el medio ambiente. Por último, no podemos esperar que un solo individuo resuelva los problemas de un pueblo dolido y afectado por una clase política indiferente con los ciudadanos, es urgente recuperar la polis para que nos gobierne la gente decente.

Twitter: francotirador1

Mail: liclopezmonsivais@gmail.com

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