Eduardo Murillo
Zumpango. Un grupo de 200 Fusileros Paracaidistas y miembros de las Fuerzas Especiales realizan ejercicios de salto en paracaídas, en la Base Aérea de Santa Lucía, Estado de México.
Para la mitad de estos elementos, que pasan por el curso básico de entrenamiento, este jueves será apenas su cuarto salto, desde un avión CASA-295 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), que vuela a 250 kilómetros por hora, a una altura de 500 metros.
Aunque el paracaídas, un T10Z de uso militar, se despliega automáticamente gracias a la cinta estática sujeta al cable ancla del avión, el salto no está exento de riesgos, pues descienden a una velocidad de 5 metros por segundo.
Las prácticas se efectúan en la Base de la FAM donde se planea construir el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Hace apenas dos años que la división de Fusileros se abrió a la participación de las mujeres. En la práctica de este jueves están nueve de ellas, algunas estaban asignadas a labores administrativas y buscan con este curso ganar su insignia de paracaidistas, que les permitirá seguir ascendiendo en el escalafón militar.
Los paracaidistas militares más experimentados acumulan hasta 120 saltos, y son capaces de operar llevando consigo su arma larga, municiones, mochila, el paracaídas de emergencia y el principal, que por sí sólo pesa 25 kilos.







