Edgar H. Clemente

Migrantes que participan en la caravana Fe y Esperanza con Dios, que partió de Honduras el pasado 20 de septiembre, recibieron ayuda económica de la Iglesia católica en Guatemala, lo cual significaría el financiamiento de estos grupos que pretenden llegar a Estados Unidos.

De acuerdo con documentos de los que tiene copia La Jornada, la Red Jesuita con Migrantes en Guatemala entregó 100 dólares estadunidenses, equivalentes a 760 quetzales, como ayuda a las personas en tránsito.

El recurso “tiene el fin de fortalecer la autonomía, priorizando y atendiendo las necesidades básicas inmediatas (alimentación, salud, transporte, alojamiento, comunicación, artículos de higiene, educación, integración, reintegración u otras otras necesidades básicas prioritarias). La utilización del apoyo en efectivo queda bajo total responsabilidad y criterio de la persona beneficiada”, señala el comprobante.

Habitualmente las organizaciones no gubernamentales brindan asistencia en especie, como alimentos, agua, atención de salud, artículos de higiene y otros, a las personas en condición de movilidad, pero no se conocía de entrega de dinero que incentive la migración, aun cuando llegar a Estados Unidos se ha vuelto más complicado por el endurecimiento de las políticas del presidente Donald Trump.

Apenas esta semana la diócesis de Tapachula, a través de la pastoral de Movilidad Humana, llamó a la solidaridad con las personas migrantes, particularmente con las más vulnerables como menores de edad y mujeres.

“Si el adulto sufre, el menor sufre el doble por su misma condición de vulnerabilidad. Hoy tendríamos que volver esa mirada hacia la niñez migrante, no solamente en nuestra sociedad inmediata, sino también ante situaciones básicas como la alimentación, la educación y la salud” dijo el padre César Cañaveral, responsable de la pastoral.

El también director del albergue Belén anunció el domingo pasado una serie de actividades pastorales, espirituales y de formación en el marco de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado.

La caravana Fe y Esperanza con Dios arribó a México el pasado jueves tras cruzar el puente internacional Rodolfo Robles por el municipio de Suchiate, en la frontera con Guatemala.

El grupo de unas 300 personas llegó a Tapachula, donde descansó dos días y se sumaron más extranjeros que llevaban meses varados sin respuesta a sus trámites migratorios, sin empleo y viviendo en condiciones precarias.

Ayer, el contingente avanzaba por la costa de Chiapas rumbo a Oaxaca; después de hacer escala en el municipio de Huixtla seguirá hacia Escuintla, Mapastepec, Pijijiapan, Tonalá y Arriaga.

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