David Brooks, corresponsal de La Jornada
Nueva York.- Donald Trump, entrampado entre evitar una clausura del gobierno federal y su muro fronterizo, se encontró contra una pared que podría hacer que sus primeros 100 días en la Casa Blanca culminen en otro desastre político más.
Al mismo tiempo, hoy sufrió otro revés a manos del poder Judicial cuando un juez congeló su orden ejecutiva para castigar a “ciudades santuario” que protegen a inmigrantes indocumentados.
Al iniciar esta semana, el presidente insistió en que una primera partida -unos 1.4 mil millones de dólares- del financiamiento del muro fronterizo con México tenía que incluirse en la medida de gastos que tiene que ser aprobada por la legislatura antes del fin del viernes para evitar un cierre de operaciones de gran parte del gobierno federal.
Pero la minoría demócrata había dejado claro que rehusaría aprobar la medida de gastos y con ello provocar un cierre del gobierno si estaba incluido fondos para ese proyecto. La noche del lunes Trump indicó que estaba dispuesto a ceder y esperar hasta septiembre para abordar el gasto para el muro en el presupuesto federal para el próximo año fiscal.
Con ello, removió el mayor obstáculo para la aprobación de la medida de gasto federal que financiará operaciones del gobierno hasta septiembre cuando vence el año fiscal y evitando con eso una pesadilla para los republicanos que estaban ante la posibilidad de marcar los 100 primeros días de Trump con el cierre del gobierno.
Sin embargo, Trump insiste sobre el controvertido muro, y hoy envío un tuit advirtiendo; “no dejen que los medios falsos les digan que he cambiado mi posición sobre el MURO. Será construido y ayudará a frenar drogas, tráfico humano, etc.”.
El muro fue promesa prominente de su campaña desde que arrancó el año pasado. Más aún, aunque durante unos semanas había dejado de declarar que México pagaría el muro, el vocero de la Casa Blanca Sean Spicer aclaró de nuevo este lunes que México “pagará” para la construcción de la barrera medieval.
Pero el proyecto -más allá del núcleo duro de su base- no goza de apoyo entre gran parte de la cúpula política ni de una amplia mayoría de la opinión pública. Una investigación del Wall Street Journal la semana pasada descubrió que ni un solo legislador federal de ambos partidos que representan distritos fronterizos apoya el proyecto del muro. A la vez, encuestas nacionales recientes registran que mayorías de la opinión pública se oponen al muro: ABC News/Washington Post registra que un 60 por ciento se opone con sólo 37 a favor de un muro, y sondeos de Gallup y Pew, entre otras, registran tendencias parecidas en las últimas semanas.
Mientras tanto, no solo se continúa elevando el cálculo de los costos (Trump inicialmente dijo que costaría 12 mil millones, un informe interno del Departamento de Seguridad Interno en febrero calculó que serían más bien 21.6 mil millones y un informe elaborado por senadores demócratas concluyó que ascendería a casi 70 mil millones), sino que se ha registrado un desplome de más del 70 por ciento en el número de gente capturada por las autoridades migratorias cruzando la frontera de manera ilegal en varios sectores de la frontera desde que fue electo Trump en noviembre, provocando dudas sobre la justificación para el muro.
Tal vez aún más preocupante para los republicanos antimigrantes, incluyendo Trump, es que mayorías no sólo opinan que los inmigrantes ayudan más de lo que cuestan al país sino que por un margen abrumador están a favor de la legalización y contra la deportación masiva de inmigrantes indocumentados (Wall Street Journal, CNN, Pew, CBS News entre otros).
Por ahora, según diversas fuentes legislativas, el asunto se abordará en la medida de egresos federales bajo una categoría más general de fondos para la “seguridad fronteriza”.
Otro revés judicial
Por otro lado, el juez federal William Orrick, con sede en San Francisco, emitió un fallo preliminar temporario congelando parte de la orden ejecutiva de Trump firmada en enero que buscaba cortar asistencia federal a “ciudades santuario” que rehusaban cooperar con autoridades migratorias en la persecución de inmigrantes indocumentados.
Este fue un grave revés al marcar otra derrota de la Casa Blanca de imponer sus políticas anti-migrantes por acción ejecutiva unilateral -dos órdenes ejecutivas anteriores para prohibir el ingreso de refugiados y de inmigrantes de varios países musulmanes también han sido bloqueadas por ahora.
Sin embargo, aparentemente no afecta la maniobra del Procurador General Jeff Sessions de amenazar suspender fondos federales de su Departamento de Justicia a entidades que se declaren “santuarios”, un ataque que se intensificó la semana pasada cuando envío cartas formales a Nueva York, Chicago y el gobierno estatal de California, entre otros, con esa amenaza.
100 días
El sábado 29 de abril, el gobierno de Trump marca sus primeros 100 días en la Casa Blanca, y esta semana está dedicada a un esfuerzo casi histérico para mostrar que ya ha superado a sus antecesores en el puesto. “He hecho más que cualquier otro presidente en los primeros 100 días”, afirmó en una entrevista con la Ap, una de muchas versiones recientes de este empíricamente falso autoelogio.
Trump, quien emitirá múltiples órdenes ejecutivas más esta semana (para intentar establecer récord por lo menos en este rubro), sorprendió a su Departamento de Tesoro al informar que presentará una reforma fiscal dramática esta semana (nadie les aviso), llamó a que los legisladores promovieran otro voto esta semana para desmantelar la reforma de salud de Barack Obama, la Casa Blanca está subiendo un sitio de internet para elogiar los logros durante este periodo y programó un mitin público el sábado para marcar el centenar de días, entre otras cosas.
De manera simultánea, durante estos mismos días Trump ha descartado la importancia de los “100 días” -un periodo simbólico que proviene de la presidencia de Franklin D. Roosevelt- calificándolo como “ridículo” y “poco significativo”
Pero fue el propio Trump quien durante la campaña abundó sobre lo que haría en sus primeros 100 días, anunciando un “contrato con el votante estadunidense” donde prometió impulsar 10 proyectos de ley importantes (ni uno solo se ha promulgado en ley y muchos no se han ni presentado) y del total de 38 promesas para el primer centenar de días, solo ha logrado cumplir con 10.
Mientras tanto, todo indica que los conflictos y escándalos que han marcado a este gobierno continuarán mucho más allá de los 100 días. Hoy, los líderes del Comité de Supervisión Gubernamental de la cámara baja, el republicano Jason Chaffetz y su contraparte demócrata Elijah Cummings, encargados de una de las varias investigaciones (hay por lo menos tres más) sobre el equipo de Trump y sus relaciones con los rusos durante la elección, anunciaron que el ex general Michael Flynn, el primer asesor de Seguridad Nacional de Trump que fue obligado a renunciar en febrero, probablemente violó la ley.
Indicaron que información que han revisado señala que Flynn no recibió autorización para ofrecer un discurso pagado en Rusia para la televisora RT ni para realizar tareas de cabildeo para el gobierno turco, ni divulgó los pagos que recibió por estos trabajos.





