Daniel López Aguilar

Richard Prince (Panamá, 1949) recurre desde hace casi cinco décadas a imágenes de la publicidad, las revistas y la cultura popular, que extrae de su contexto original para incorporarlas a su propia obra.

Vaqueros de anuncios de Marlboro, chistes de comediantes, fotografías de aficionados a las motocicletas y portadas de novelas pulp le han servido para indagar quién produce una imagen, a quién pertenece y qué ocurre con su significado cuando cambia de manos.

Más de 140 obras integran Richard Prince: Cuéntamelo todo, primera gran exposición dedicada al artista estadunidense en América Latina, que abrirá al público este sábado en el Museo Jumex. Kit Hammonds, curador en jefe del recinto y responsable de la muestra junto con Prince, encabezó ayer un recorrido para la prensa.

“Prince no utiliza sus propias imágenes de vaqueros ni sus propios chistes. Son fotografías de anuncios y bromas de otros comediantes. La muestra explora precisamente ese gesto: la apropiación de obras o materiales producidos por otros artistas y creativos y la manera en que vuelven a circular”, explicó Hammonds en entrevista con La Jornada.

El montaje prescinde de la cronología. Pinturas, esculturas, impresiones digitales y serigrafías conviven sin atender a una secuencia temporal. Cowboys (Vaqueros) y Jokes (Chistes), dos series surgidas en la década de 1980, funcionan como ejes; alrededor figuran Girlfriends (Novias), Nurses (Enfermeras), de Kooning, Cartoons (Dibujos animados) y trabajos recientes.

Esa organización responde a una práctica constante del creador. Según Hammonds, ha reciclado su propio material y retomado a lo largo de su carrera motivos que funcionan como citas. De ahí el diálogo entre piezas separadas por décadas.

En el segundo piso dominan por momentos los vaqueros. Las fotografías proceden, en particular, de anuncios de Marlboro despojados de textos, logotipos y referencias al producto. Quedaron jinetes, caballos, llanuras y cielos abiertos.

La operación rebasa al cigarrillo: “los vaqueros representan libertad, y se vende libertad para vender productos. Es una imagen nostálgica del sueño de Estados Unidos”. Unos pasos bastan para pasar de hombres a caballo a mujeres sobre motocicletas. El artista comenzó Novias en 1990 a partir de material amateur publicado en revistas como Easyriders. Aquellas páginas eran “una especie de red social”, en palabras del curador: las tomas las hacían y enviaban los propios aficionados.

El parentesco entre ambos universos adquiere incluso una forma material en sala: una motocicleta exhibida sobre una plataforma lleva una silla de montar de cuero en lugar del asiento convencional.

La refotografía aparece en su práctica desde 1977, a partir de la repetición de encuadres, poses y objetos que encontró en publicaciones comerciales. El paisaje visual es muy distinto casi medio siglo después.

“Vivimos en un mundo en el que las imágenes circulan cada vez más. Son parte de nuestro lenguaje común”, sostuvo Hammonds. Hoy existe mayor libertad para comunicarse mediante ellas: “lo que muestra la obra de Richard es de dónde viene ese lenguaje visual”.

Con Chistes, la atención pasa al humor y a aquello que una sociedad permite decir. En los años 80, el estadunidense empezó a trabajar con bromas procedentes de la comedia popular y después las llevó a lienzos monocromos. “La revisión de obras de 50 años también muestra los cambios en aquello que es aceptable en la cultura y aquello que no. Lo que decimos que es correcto hoy no es lo mismo que en la década de 1970”, apuntó el curador.

Ese interés por las contradicciones reaparece en materiales de procedencias muy diferentes. No se trata, en la lectura de Hammonds, de decidir simplemente si la publicidad es buena o mala: en la obra conviven discursos comerciales, expresiones populares y subculturas sin que unos ocupen necesariamente un lugar superior a otros.

En el tercer piso, revistas eróticas, caricaturas y dibujos amateurs comparten espacio con referencias a Willem de Kooning. Las enfermeras parten de portadas de novelas pulp de las décadas de 1950 y 1960; las de Koonings incorporan reproducciones de la serie Women y fragmentos de cuerpos masculinos y femeninos.

Durante el recorrido, Hammonds recurrió a la expresión “cultura bipolar” para describir esa convivencia: de un lado, la vertiente oficial y comercial que proyecta cierta idea del país; del otro, la que la gente produce y consume. Ambas aparecen en el mismo plano.

La confrontación desemboca en otra línea de la obra: la exploración de una sicología nacional mediante anuncios comerciales, humor, motociclistas, modelos y otros componentes de su imaginario popular.

“Las actitudes de Estados Unidos son importantes para analizar y discutir hoy en México, pero también en todo el mundo. Su obra ofrece esa posibilidad mediante un artista que siempre ha interrogado las contradicciones de esa sicología”, señaló el curador. Richard Prince: Cuéntamelo todo podrá visitarse del 26 de septiembre al 7 de febrero de 2027 en el Museo Jumex (Miguel de Cervantes Saavedra 303, colonia Granada), de martes a viernes y domingo, de 10 a 17 horas, y los sábados, de 10 a 19 horas. La entrada es gratuita.

Reloj Actual - Hora Centro de México