Juan Pablo Duch

Rusia lanzó la madrugada de este miércoles un “ataque masivo” contra instalaciones logísticas de la región de Kiev y la capital misma de Ucrania, el cual tuvo un saldo de al menos 17 muertos y más de 40 heridos, así como almacenes destruidos y un centro de distribución de Nova Poshta, el equivalente ucranio del ruso Wildberries, atacado esta noche en la región de Tula.

El ejército ruso disparó 24 misiles balísticos Iskander-M y S-400 modificados, los segundos son menos precisos y llevan menos carga explosiva, cuatro misiles navales Tsirkon y 115 drones, según el mando militar ucranio.

El ministerio de Defensa ruso, en un comunicado, mencionó como objetivos de su ataque el mencionado centro de Nova Poshta, bodegas de Epitsentr y MLP-Chaika, así como la sede de la compañía de transportes Trans-logistic.

A su vez, informó haber derribado o desviado de su ruta 555 drones ucranios sobre 16 regiones de Rusia, pero no proporciona la cifra de aparatos que alcanzaron sus objetivos. Uno de éstos fue el centro logístico de la compañía de comercio electrónico Wildberries, el llamado Amazon ruso. La empresa confirmó este miércoles el incendio en sus almacenes y dijo que el fuego “ya está controlado”. A juzgar por los videos del canal ucranio de Telegram Supernova_plus pocos artículos habrán podido salvarse de las llamas.

Desde el 18 de julio, las instalaciones de Wildberries son atacadas con mucha frecuencia. Tan sólo a partir del viernes anterior, sufrieron daños o quedaron destruidos sus centros logísticos en las regiones de Moscú, Leningrado incluida la ciudad de San Petersburgo, Vladimir, Samara y Volgogrado.

Cada vez más “daños colaterales”

La población civil tanto de Ucrania como, en menor medida, de Rusia desde el primer día es víctima de los ataques de ambos países, por lo común como parte de lo que los militares llaman “daños colaterales” al caer fragmentos de drones o misiles derribados, al confundir los objetivos “militares” o al desviarse los artefactos de sus rutas programadas.

Pero de un tiempo para acá, los portavoces rusos y ucranios empezaron a culpar a la otra parte de matar de modo intencional civiles que nada tienen que ver con la guerra, sin aportar evidencias que lo demuestren.

Así, por poner un ejemplo de esta misma semana, el gobernador de Krasnodar, Veniamin Kondratiev, acusó al “régimen neonazi” de Kiev de lanzar un dron sobre una playa del poblado Arjipo-Osivka, en la zona vacacional de Guelenzhik, a consecuencia del cual murieron siete personas y 40 resultaron heridas.

En los videos que circulan en Internet del momento del impacto se puede ver un dron que cae de manera desordenada hasta impactar en la playa después de que se escuchan ráfagas de algún sistema antiaéreo. Existe la posibilidad de que el aparato volador no tripulado haya sido derribado por los propios rusos, según el experto Kiril Mijailov, quien señaló que los disparos dejan de escucharse cuando el dron empieza a caer.

Pudo haber caído por otra razón, difícil saberlo en realidad. Hay quien cree que Kondratiev dice la verdad al acusar de ataque intencional a los ucranios y, cuando las víctimas son ucranias, hay quien piensa que los rusos son los que atacan a personas indefensas.

Este miércoles, por ejemplo, es muy comentado en redes un video difundido por la policía de Ucrania, en el que se ve lo que el presidente de ese país, Volodymir Zelensky, llamó “safari humano”: las cámaras de seguridad de un mercado en la ciudad de Jersón, bajo control ucranio, captaron el momento en que un dron, presumiblemente ruso, se situó encima de un vendedor de frutas, que empezó a correr alrededor de su puesto hasta que el aparato, que lo persiguió, soltó una bomba. El hombre sobrevivió, con heridas múltiples y conmoción cerebral.

No faltan los que desde el otro extremo afirman que se trató de una “operación de falsa bandera” y los propios ucranios atacaron al vendedor de frutas. Tampoco se puede descartar.

Cambios en el ejército ruso

El Kremlin dio a conocer este miércoles los nombramientos de cinco generales y un civil que asumen puestos relevantes en la jerarquía del ministerio de Defensa. Para algunos analistas es posible que la mayoría de relevos estén vinculados con un reciente escándalo de corrupción en la compra de drones.

La semana pasada el Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en ruso) detuvo a Ala Polovcheniya, alta funcionaria del ministerio de Industria, al magnate Valeri Kustov y varios ejecutivos de su compañía EFKO, acusados de beneficiarse de un fraude millonario. Cobraron por crear un análogo del dron ucranio pesado Baba Yaga y resultó un aparato no de fabricación rusa, sino china, y poco utilizable en situaciones de combate, de acuerdo con la prensa independiente rusa.

El general Valeri Solodchuk, quien comandaba el distrito militar Centro, ahora –con rango de viceministro de Defensa– se hará cargo de toda la retaguardia de las fuerzas armadas rusas.

Otro viceministro de Defensa, el general Aleksandr Sanchik, se ocupará de los encargos de armamento y de vehículos militares y especiales, así como de distribuirlos entre las tropas. Un viceministro civil más, Aleksei Krivoruchko, se va a ocupar de coordinar todo lo relacionado con el desarrollo de armamento novedoso.

El general Andrei Ivanayev, ex comandante del distrito militar Oriental, asume las riendas en el distrito militar Centro y el general Piotr Bolgarev fue nombrado comandante en funciones en el distrito que deja Ivanayev.

Por último, el general Denis Liamin es el primer jefe de las tropas de drones, unidad del ejército ruso que no existía.

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