- Entretelones a conveniencia
- Coescritor muy indicativo
- Oposición y EU: ¡gracias!
Julio Hernández López
Una primera discordancia indicativa radica en el acompañante escogido por Julio Scherer Ibarra para redactar el libro titulado Ni venganza ni perdón, de editorial Planeta: Jorge Fernández Menéndez, de origen argentino y naturalizado mexicano, se ha conducido de una manera que podría haberse considerado radicalmente distinta no solo de la escuela periodística paterna sino de la concepción política y profesional del exconsejero jurídico de la presidencia obradorista.
El libro en mención, sin embargo, es mencionado en el prólogo por Fernández Menéndez como “una plática entre amigos”, en la que Scherer Ibarra relata con amplitud y detalle los entretelones de la parte del gobierno obradorista en que le tocó participar. Junto a Raúl Quintanilla fue director del documental La noche de Iguala (2015; luego, en 2018, hubo un libro derivado, de la editorial Cal y Arena).
En el mismo 2015, el periodista Luis Hernández Navarro escribió: “El documental La noche de Iguala es el último producto cultural de la temporada elaborado para calumniar a los normalistas de Ayotzinapa y ocultar la responsabilidad gubernamental en la tragedia. Sin rigor periodístico alguno, presentando mentiras como si fueran verdades, falseando los hechos centrales de la agresión del 26 de septiembre de 2014, busca convertir a las víctimas en victimarios” (Regeneración: https://goo.su/S22SI7x ).
En noviembre de 2011, Fernández Menéndez había contraído matrimonio con Bibiana Belsasso (quienes están por cumplir 17 años como conductores del programa Todo Personal en ADN-40, canal del que se apropió el grupo de Ricardo Salinas Pliego luego del asalto al Cerro del Chiquihuite). Tal ceremonia podría haber quedado en el plano personal a no ser por la connotación de identidades políticas que fueron invitadas.
Beto Tavira, cronista develador de eventos de “sociales” con políticos, enumeró en Animal Político, como asistente a la fiesta “en el piso 15 de la Bolsa Mexicana de Valores”, a algunos de los principales convocados: el entonces ocupante de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa (quien firmó como testigo del acto civil), su esposa, Margarita Zavala, María Elena Morera, Francisco Labastida Ochoa, María Elena Morera, Mario Delgado, Pablo Hiriart, Javier Lozano, Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero, Isabel Miranda de Wallace y su esposo Enrique (https://goo.su/i8eU5 ).
Las referencias anteriores tienen relevancia en cuanto indican el tipo de tratamiento que se pudo dar al texto de un exconsejero jurídico presidencial que en su título revela, a contrario sensu, la intencionalidad: con ánimo de venganza y en busca de perdón o lavado de cara política. Scherer Ibarra trata de ajustar cuentas con adversarios internos (Jesús Ramírez Cuevas, Alejandro Gertz y Olga Sánchez Cordero, por ejemplo) y eludir los insistentes señalamientos de que utilizó el cargo para, por ejemplo, retorcimientos que beneficiaron a despachos jurídicos cercanos (Hernán Gómez en Traición en Palacio) y complicidades en negocios corruptos (Viaducto Bicentenario y Aléatica, según persistente litigio del abogado Paulo Díez Gargari: https://goo.su/WdOyS) o Segalmex, caso este por el cual el exconsejero presidencial ha presentado cuando menos una denuncia contra periodistas que lo han documentado puntualmente.
La exhibición de las presuntas intimidades sucias de la gobernanza 4T (incluso lo relacionado con el caso de Sergio Carmona, reputado como rey del huachicol y presunto financista de campañas electorales guinda, luego asesinado) abona y sirve al momento de disonancias internas del morenismo, de retos a la presidenta Sheinbaum por parte de personajes heredados, y sobre todo, de una acometida franca de la oposición a dicha 4T por parte de una oposición aún débil pero ávida de argumentos que la potencien, y del muy agresivo plan trumpista de confusión, divisionismo y traiciones en México para anexarlo de facto al corolario Trump. ¿Ni venganza ni perdón? ¡Hasta mañana!




