Ciudad de México. En medio del surgimiento de múltiples grupos de resistencia e inconformidad por la situación que vive el país, es indispensable impulsar la unidad de todas estos grupos y crear al menos un “programa mínimo de lucha” que haga frente a la aplicación autoritaria del modelo económico, que amenaza con devastar no sólo el territorio nacional sino también los derechos colectivos e individuales de los mexicanos.
Lo anterior se expresó en el foro “Nochixtlán: Defensa de la educación pública o barbarie”, donde el profesor Eligio Hernández, vocero de la sección 22 de Oaxaca, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), advirtió los enormes riesgos que implica para el futuro del país que los movimientos de resistencia continúen su lucha de manera aislada.
“Es cierto, tenemos grandes diferencias, pero también muchos puntos que nos unen, suficientes para construir un frente único, o como se le quiera llamar, para hacer frente a este Estado autoritario, que nos despoja de todo”, dijo el maestro de la CNTE.
Citó que en todo el territorio nacional son muchos los movimientos sociales de resistencia, pues a los maestros, médicos, estudiantes, electricistas, se suman múltiples organizaciones y comunidades que están en contra de las privatizaciones y despojo de los recursos naturales.
En el foro, realizado la noche del pasado lunes en la Casa Lamm, participaron también Pedro Hernández, maestro de la sección 9 de la CNTE, de la Ciudad de México; John Ackerman, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional de Morena.
Durante casi dos horas, los ponentes no sólo repasaron y condenaron la “represión y masacre” de Nochixtlán, Guerrero, ocurrida el pasado domingo 19 de junio, donde 11 civiles fueros muertos en un desalojo policial.
En una parte de su intervención, el Pedro Hernández leyó fragmentos de lo escrito por un profesor presente en los hechos de Nochixtlán, que dejó un saldo de once personas muertas -todas civiles- y más de un centenar de heridos.
“Cuando arrecian los gases muchos empezamos a correr entre aquel humo blanco, unos hacia las casas, otros a los cerros. En el monumento a Juárez escuchamos los disparos y nosotros lo que hicimos fue irnos por la orilla de la carretera porque la policía ya tiraba a matar; ahí, en ese lugar ya venían más policias.
Pareciera que estaban filmando una película de guerra o viendo un reportaje del medio oriente, era un infierno aquello, con la diferencia de que lo estábamos viendo y viviendo en vivo”, dicen algunos de los fragmentos leídos durante el foro, organizado por La Jornada y la Casa Lamm.
Por su parte, John Ackerman destacó la importancia que tendría la unidad de todos estos movimientos y grupos de resistencia, y lamentó que los padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no se planteen esta unidad.
Bertha Luján, en tanto, destacó el papel histórico que siempre ha jugado el movimiento magisterial, por lo que sería raro que no estuvieran en las calles protestando, expresando su inconformidad por la aplicación autoritaria de la reforma educativa, pero también por la situación de corrupción y descomposición social generada por un modelo económico devastador.







